Crueldad intolerable
Tengo aquí delante la carta a la directora del 8 de abril de este año escrita por Jorge Elorza, usuario de las piscinas de Larrabide, al que tengo que agradecer que se dirija públicamente a las autoridades y a la ciudadanía explicando la situación que se avecina en este centro, y cómo afecta a sus usuarios.
Mi especial aprecio por Larrabide viene del hecho de ser la primera piscina pública a la que tuve acceso. Hace más de 50 años, una amiga me animó a comprar un abono de verano. Desde entonces fue mi referencia en los calurosos veranos. Allí nos juntábamos vecindario del Ensanche y de la Milagrosa principalmente. La gente se repartía en los horarios en función de su situación. Temprano en la mañana la gente más mayor, luego al mediodía jóvenes a los que sus padres y madres, ocupados en el trabajo como estaban, mandaban a pasar el resto del día.
Larrabide es un espacio de convivencia, un espacio saludable en que hacer ejercicio y una dotación única de refugio climático para las etapas más calurosas del verano.
Dicho esto, hay que ver lo sensibles que somos cuando la crueldad la sentimos lejos (Gaza, Ucrania, Israel...). Pero la crueldad con el vecino de al lado es otra cosa. Se siente menos.
Hoy, a dos pasos del verano, y a dos pasos de mi casa, me encuentro en una situación, que parece ser de olvido, lo cual es algo que hace sufrir.
Ahora les voy a describir el ataque que estamos sufriendo las personas usuarias de Larrabide.
Por lo visto, a los poderes, no les parece raro, ni inoportuno quitar un recurso público a una parte de la población de la Milagrosa y del Ensanche. Solo la pequeña piscina de Guelbenzu existe como dotación pública. En el Ensanche tenemos el estanque de la Plaza de la Cruz, pero no está permitido el baño.
Dado que Pamplona es el reino de las piscinas privadas, ahora nos quedamos sin una piscina a la que van gentes de todas las edades. Todo ello a precios bastante asequibles. La disfrutan una parte de la población que no va a ir ni a Salou, ni a Cambrils a pasar el verano.
Este recurso insustituible, dicen que lo van a quitar este verano por problemas detectados por Salud, aunque luego añaden que van a hacer en su lugar una piscina olímpica.
No tengo nada contra las piscinas olímpicas ni siquiera contra los grandes centros de tecnificación del deporte, pero podrían hacerlos en otra zona más adecuada.
La crueldad con los usuarios se traduce en:
- Quitarles un recurso público necesario e insustituible.
- Decir verdades a medias, como que es por razones de salud.
- Mezclar churras con merinas, diciendo que al cubrir las necesidades de Mendillorri y Lezkairu con nuevas infraestructuras, podremos servirnos de ellas en lugar de Larrabide. Lo más reciente parece ser que no hay presupuesto, pero a saber.
- Crueldad intolerable, que quieran hacernos recorrer un camino más largo en verano y con lo que pesan los bolsos, sobre todo a las personas de avanzada edad, entre las que me encuentro.
Aparte de lo dicho, quiero recordar que todos los miércoles a las 7 de la tarde nos concentramos en la entrada a Larrabide para hacer valer nuestros derechos.