Cuando el río suena, agua lleva
Ya sonaba el río en esa rueda de prensa de despedida de Jagoba Arrasate como entrenador de Osasuna. En ella decía que prefería irse ahora bien del club que dentro de unos años mal. El tiempo le da la razón. Tanto Vicente Moreno como Alessio Lisci no se han ido bien de Osasuna en estas dos últimas temporadas.
Dice Braulio que hay que recuperar el espíritu del primer partido en Leganés del año del ascenso, cierto; pero es que ese espíritu se ha ido perdiendo después de la famosa final de Copa creyéndose el club alguien que no es. He aquí el problema, creerse lo que no eres. Desde la junta directiva, pasando por el mandamás de Fran Canal, hasta la dirección deportiva han llevado al club a una desconexión con su ser, con su afición y al derecho de propiedad que tenemos la masa social. Dejan al socio agredido fuera de lugar.
En lo deportivo se ha premiado el error, el continuo error con Catena, Boyomo y Raúl Moro protagonistas en el. Véase a Jorge Herrando, injustamente tratado siendo el único central zurdo. Kike Barja, mareado en que sí y que no. El mejor, Moi Gómez desde su llegada, ambidiestro él. Osambela, buen llegador siendo un cuentakilómetros parecido a Moncayola, que termina fatigado de tanto kilómetro. Arguibide, lateral cumplidor, ahora me vales por presión y ahora no porque se ha relajado la presión.
También habla Braulio sobre cantera, ¿qué cantera? esa que poco a poco ha desconectado también. Todo por querer tener a un filial en Primera RFEF, ¿para qué? Tener un filial para que sea una agencia de colocación de jugadores, favores vienen y favores van en el fútbol profesional. Así somos un club más de tantos que hay.
Urge la asamblea extraordinaria de compromisarios que solicita Sadar Bizirik en junio para rendir cuentas, dar la cara y decir qué queremos o qué quieren desde dentro del club. Porque y esto ya lo hemos vivido y terminó muy mal. Ahora no hay propiedad que te salve de la quema. El río suena.
Socio de Osasuna*