Guardia Civil y bilingüismo
Estos últimos días la Guardia Civil aparece mucho en los medios de comunicación, ya que su Unidad Central Operativa ha revisado la sede del partido político que detenta la presidencia del Gobierno de España. También, debido a sus investigaciones en relación a presuntos casos de corrupción por políticos de diferentes formaciones.
La Constitución de 1978 establece en su artículo 3 que “El castellano es la lengua oficial del Estado”, añadiendo que “Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas…”. Así, el catalán/valenciano, gallego y euskera lo son en parte del territorio. Debido a ello, ahí, la rotulación exterior de los edificios públicos es bilingüe. Sucede esto con la administración autonómica, periférica del Estado o local. También con los tribunales de justicia.
Pero transcurridos más de 47 años desde que fuera aprobada la Constitución, las casas cuarteles de la Guardia Civil situadas en comunidades autónomas bilingües tienen su rotulación exterior tan solo en castellano. No es casual. Responde a esa visión autoritaria que mantiene una idea incompleta, mutilada, de España. Además, resulta imprescindible que quien investiga las vulneraciones de la ley, se ajuste a la misma.
Por otra parte, no puedo resistir la tentación de comentar otra cuestión.
Tradicionalmente, el fasces con la espada cruzada de la Guardia Civil se ha representado en amarillo sobre verde oscuro. Esto produce un buen contraste y el símbolo se percibe de forma clara y rotunda. Pero ahora, en los vehículos, lo ponen sobre un fondo que es, en parte o totalmente, blanco. Los usos de la heráldica establecen que no se puede pintar oro sobre plata (debido precisamente a que ese contraste es débil). Resultaba más correcto el modelo anterior. Aunque, por supuesto, lo más importante es que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado funcionen de acuerdo a la democracia, respetando las normas.