Pertenencia: ser
Ser de la Peña, ser de Osasuna, ser suscriptor del periódico, ser de la asociación de fotografía o de la casa regional de... Ser de algo, al fin y al cabo. Soy del barrio, se dice con orgullo. Yo soy del banco y le debo toda una hipoteca. Y ya no soy de nadie más; si acaso, mío, y solo por un rato: el que escribo, creo. Sí, creo, porque ahí me siento más libre. Si es que alguien, en esta sociedad, puede sentirse libre: triste ironía, sueño vano, utopía feliz.
Soy de esta sociedad y me preocupa su devenir, así que hablemos. Tenemos esa responsabilidad: hablar para intentar mejorar el mundo. Que somos muchos y es de todos y no es de nadie, pero lo usamos y hay que cuidarlo, opino. En fin, ser, decía.
También soy ser humano y me importan mis hermanos. Unos tienen, tenemos, hoguera para calentarnos, y otros no. Es dramático, pero seguimos impasibles ante el sufrimiento y así, adiós, porque nunca seremos acogedores.
Sabiendo que cualquier cosa florece o puede florecer, a mí me gusta creer que, con buenos sentimientos, todo es más bonito. Os digo. Por decir algo.