Las fiestas de Estella se celebran en honor al patrón San Andrés y a Nuestra Señora del Puy. En Estella las fiestas revelan una continuidad que nadie quiere nombrar: la memoria institucional sigue ocupando el centro como si nada hubiera cambiado. No es tradición: es herencia territorial. La misma estética católica, el mismo foralismo que funcionó como refugio político durante décadas. No tendría que escribir esto en un Estado aconfesional (artículo 16.3 de la Constitución),
Las fiestas de Estella-Lizarra establecen un nexo con la Iglesia católica. Y se pretende hacer de la religión, tradición. Consolidando así el marco confesional de las fiestas en el programa oficial y con la participación activa de la corporación municipal, en los siguientes actos religiosos;
-Viernes de gigantes, solemnes vísperas:
La Agrupación de Auroros Adriano Juaniz canta la Aurora. La Aurora es un canto religioso que se realiza muy pronto por la mañana mientras se hace un recorrido por Estella. El Coro de la Basílica del Puy y la Cofradía de los LX de Santiago de Estella cantarán la Salve de Ugarte y otras oraciones más en la Basílica de Nuestra Señora la Real del Puy.
-Sábado de fiestas:
Misa solemne en la Basílica de Nuestra Señora la Real del Puy. Se cantarán solemnes vísperas en honor al Apóstol San Andrés en la Iglesia de San Pedro de la Rúa. Las vísperas son oraciones cantadas.
-Domingo de fiestas:
Misa solemne en la Iglesia de San Pedro de La Rúa en honor al Apóstol San Andrés. Procesión desde la Iglesia de San Pedro de La Rúa. La procesión es la demostración anual del orden.
Quien participa legitima la continuidad; quien no participa marca ruptura. Las ausencias de las genealogías del 36, sectores abertzales, memorias laicas, no son indiferencia: son rechazo a un espacio que nunca les reconoció.
Algunos católicos practicantes me dirán que nadie me obliga a asistir a dichos actos, y tienen razón, hoy nadie me puede obligar, aunque no siempre fue así. Cuando era joven, durante el franquismo y amparados por él, determinados curas me obligaron a asistir a misa con violencia verbal y física.
Pero no es esta la cuestión. Deseo unas fiestas en las que la Corporación municipal salida de las urnas y como representantes de todos, no acuda de modo oficial a dichos actos, y si lo desean lo hagan a título personal. Tambien que los actos religiosos no entren en el programa oficial de las fiestas.
El Ayuntamiento gobierna las fiestas sin tocar nada. No es prudencia: es mantenimiento del equilibrio heredado. Un equilibrio que depende de que la continuidad franquista siga sin nombrarse, y de que la memoria crítica permanezca fuera del centro.
Felices fiestas a todos, jaiegun zoriontsuak denoi / tengamos la fiesta en paz.