El mercado de fichajes estival entra en sus semanas decisivas y el nombre de César Palacios (21 años) se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de la actualidad rojilla. El talentoso centrocampista soriano, totalmente recuperado de la grave lesión de rodilla que frenó en seco su progresión el pasado verano, busca el escenario ideal para dar el salto definitivo a la élite profesional. Ya son varios los equipos que se han interesado por él, aunque parece que el centrocampista tiene entre sus prioridades al club rojillo pero acatará la decisión que tome el Madrid, con el que está muy agradecido.

Palacios nunca ha ocultado su arraigo y su deseo de vestir la camiseta del equipo de su tierra, un destino que considera idóneo para explotar sus virtudes futbolísticas en Primera División y bajo el calor de El Sadar. Sin embargo, la operación está sujeta a una condición ineludible: el futbolista acatará estrictamente lo que dicte el Real Madrid. La entidad blanca, propietaria de sus derechos hasta 2027, ve en el canterano un activo de mucho futuro y quiere controlar al milímetro cada variable de su próximo destino.

Durante los últimos meses, el Como 1907 se había postulado como el máximo rival de Osasuna en la carrera por el navarro. El ambicioso proyecto liderado por Cesc Fàbregas seducía en los despachos de Valdebebas, pero los movimientos recientes en el mercado transalpino han cambiado el panorama.

La escuadra italiana ha cerrado en las últimas semanas un desembolso histórico para su medular, confirmando las incorporaciones de Luis Milla, la no salida de Nico Paz y la llegada de otra joven promesa del fútbol italiano. Este evidente overbooking en la zona de creación parece complicarle las puertas de la titularidad a Palacios.

Con Italia perdiendo fuerza, el peligro para Osasuna llega ahora desde las islas británicas. Álvaro Arbeloa, técnico que conoce a la perfección las capacidades de Palacios, ha emergido como un factor clave.

Ante este escenario de máxima competencia, en Osasuna se mantiene la calma. La dirección deportiva rojilla sigue trabajando en silencio, tejiendo la red para convencer al Real Madrid de que el ecosistema de Pamplona es el mejor para que el jugador se revalorice y el ejemplo más claro es Víctor Muñoz. Ahora solo queda esperar la decisión blanca.