Síguenos en redes sociales:

El vasco bueno

Kirmen Uribe, Premio Nacional de Literatura 2009 por su novela Bilbao-New York-Bilbao, es probablemente uno de los escritores euskaldunes con proyección más internacional. Tiene obra traducida en castellano, francés, inglés y alemán. Un libro suyo fue uno de los poemarios más leídos en Estados Unidos en el año 2007. Con sus recitales de poesía y música ha llegado a una docena de países en tres continentes. Sin embargo, la semana pasada, cuando saltó la noticia de su galardón, en la prensa del Estado todo eso era irrelevante en comparación a que Patxi López hubiera leído una composición del premiado el día de su toma de posesión como lehendakari. Si los cronistas subrayaban lo que no es más que una anécdota era porque lo encontraban tranquilizador. En cuanto un vasco destaca por algo, y más en lo literario, un ligero temblor suele sacudir la espina dorsal de la prensa del Estado. El hormigueo no cesa hasta que se cree averiguar de qué pie cojea el susodicho. Ocurrió con Bernardo Atxaga en los 80, volvió a suceder en el 2002 con Unai Elorriaga y la semana pasada se repitió con Uribe. No sé si Kirmen es efectivamente el "vasco bueno" que querían pintar estos días en Madrid. Tiene tablas y sabrá salir con bien de las celadas que le tiendan durante los próximos meses. Mientras, podría suceder que su Bilbao-New York-Bilbao fuera de nuevo galardonada, ya que también es una de las siete obras seleccionadas para el Premio Euskadi de este año (por cierto, dos de los otros seis finalistas son el pamplonés Luis Garde y el arbizuarra Juanjo Olasagarre). Pero no adelantemos acontecimientos. Aunque la novela de Kirmen Uribe ha sido uno de los libros más leídos en este último año en lengua vasca, la crítica euskaldun ha estado lejos de la unanimidad al juzgarla. Ésta es otra de las razones que hacen más interesante el premio que acaba de conseguir Uribe. Permítanme que me ponga un poco gremial: damos para más de lo que parece.