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La misma piedra

En 1995, Herri Batasuna unió sus votos a UPN para tumbar en el Parlamento una propuesta suscrita por PSN, EA y IU para cambiar la Ley del Vascuence y hacer posible en toda Navarra la enseñanza en euskara en la red pública. Era "demasiado poco". Quince años después todavía sufrimos las consecuencias de aquella combativa y luminosa decisión. Autocríticas al respecto, ninguna. Desgraciadamente, hay errores que sientan tradición. 10.000 euros no es mucho entre los 258 millones de presupuesto del Ayuntamiento de Pamplona. Pero tal como han ido las cosas este año, con la motosierra de UPN más obcecadamente afilada que nunca en contra del euskara, cualquier mínimo logro resultaba un triunfo. Desconozco por qué una de las enmiendas que el PSN presentó a los presupuestos de Barcina buscaba precisamente dotar con esa cantidad a la fiesta del Nafarroa Oinez y no a otras parcelas relacionados con la lengua vasca, como los medios de comunicación, la enseñanza para adultos, las actividades culturales, el transporte escolar, la euskaldunización de la administración, las escuelas infantiles, la rotulación o ETB. El Oinez, seguramente, no constituye más que una gota en un mar que UPN pretende obsesivamente secar, una pretensión en la que el PSN, demasiadas veces, actúa de cómplice necesario, como se ha vuelto a demostrar este año. Sin embargo ¿por qué contribuir a hacer todavía más yermo un panorama desvastado? El pasado viernes, los dos concejales que la disuelta ANV mantiene en el Ayuntamiento de Pamplona le hicieron a Barcina el favor de contribuir con su abstención a que la enmienda socialista fuese rechazada. Cuando den las explicaciones pertinentes, si las dan, pronunciarán palabras de muchos quilates, pero el resultado va a ser el mismo: 10.000 euros menos para la fiesta más importante que en Navarra se organiza en torno al euskara.