La derecha está dividida. Los socialistas descienden en caída libre. La semana pasada, los últimos datos del paro ensombrecían aún más un panorama ya de por sí negro, tanto en Navarra como en el Estado. De ello son responsables tanto el gobierno del PSOE en Madrid como el de UPN en Pamplona. Recordemos también la reforma laboral emprendida por Zapatero con el aplauso de Sanz. O los horrores económicos cometidos por UPN con el dinero de todos nosotros, y la anuencia del PSN. Hasta la misma CAN, florón del autogobierno foral, se encuentra en entredicho como consecuencia de una política oscura y oscurantista pactada entre foralistas y socialistas. Presentar ahora a Roberto Jiménez como el candidato del cambio parece un mal chiste. Nunca se habían hecho dos partidos más intercambiables en sus posiciones, en sus intereses y en su red clientelar. Y si no, que se lo pregunten a forales y munipas. Ante este panorama, en cualquier otro punto del planeta, la principal fuerza de la oposición se estaría frotando las manos y pensando que así no se las ponían ni a Fernando VII. En cualquier otro lugar del mundo, la principal fuerza de la oposición estaría dando caña sin parar, a la vez que buscando la manera de presentarse a las siguientes elecciones en las mejores condiciones posibles. Cuidaría su cohesión interna, buscaría complicidades y adhesiones nuevas, e intentaría ensanchar su base para dar cabida a gente e ilusiones nuevas. En Navarra no. Nafarroa Bai, principal fuerza de la oposición, ha desperdiciado esta legislatura en un interminable rosario de querellas internas que ensombrece la buena labor de muchos de los que se presentaron bajo sus siglas en Congreso, Parlamento y Ayuntamientos. Cuatro años después, presenta un balance cero en lo que se refiere a cohesión, a ilusiones y ensanchamiento de su base social. Lo podría haber tenido mejor que nunca, pero lo han mandado todo a la mierda a unos niveles probablemente ya irrecuperables. Si creen que mucha gente se lo va ha perdonar, como ha venido haciendo estos 30 años, es que no se están enterando de nada.
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