zapatero "rechaza" la violencia ejercida estos días en el Sáhara, pero no "condena" a su principal actor, el Gobierno marroquí. ¿Les suena? El presidente del Gobierno afirma que en este tema antepondrá siempre "los intereses de España" a cualquier otra consideración. Nadie nos explica por qué a España le interesa un Sáhara Occidental dominado por Marruecos. Sin embargo, ésa es la apuesta geoestratégica que hace nuestro Estado, junto a Francia y Estados Unidos, con una ONU convertida en una organización cada vez más patéticamente prescindible. Gracias a esos tres países, el Sáhara ocupa un lugar destacado en el paradigma de la infamia en las relaciones internacionales, junto a Palestina, el Tíbet, Kurdistán o el África de los Grandes Lagos. Nuestros gobernantes reaccionan ante las masacres con caras compungidas, ponen en el mismo nivel al asesino y a su víctima y confían en que el olvido anestesie cuanto antes a la opinión pública. El PSOE -y, según dicen, esa jefatura del Estado de lazos tan fraternales con el siniestro monarca alauita- lleva desde los tiempos del resucitado González apostando por Marruecos en este conflicto. Paz en el Estrecho a cambio de manos libres en la antigua colonia. Marruecos, el país con el que España más probabilidades tendría de entrar alguna vez en conflicto bélico, es uno de los principales clientes -junto con Turquía- de la industria armamentística del Estado. A los saharauis estos días los están matando con armas fabricadas aquí (también en Euskal Herria), mientras nuestra flamante ministra de Asuntos Exteriores hace equidistantes apelaciones a la "paz". Clama tanto al cielo la postura del PSOE, que hasta el PP les rebasa por la izquierda en este tema. Entre tanta miseria moral, consuelan un poco gestos como el del ex parlamentario foral del PSN Carlos Cristóbal, dándose de baja de su partido por solidaridad con el pueblo saharaui.
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