la primavera llega en marzo. ¿Llegará en abril la primavera socialista? Difícil: la semilla actual es de baja calidad y el tempero, inadecuado. Mayo y noviembre demostraron que el caladero de votos socialista está en barbecho. El PSN ha figurado en la vanguardia de la corrupción política autonómica y ha dilapidado con contumacia la ilusión social por el cambio. La semilla regenerativa -si existe- prefiere mantenerse en hibernación. Otras semillas alternativas no consiguieron germinar y sería erróneo volverlas a sembrar. La semilla en el mercado -contaminada por insectos conservadores y liberales- disfruta de los beneficios de la irrigación de poder. El riego por aspersión de las prebendas económicas, profesionales y sociales mana desde una Ejecutiva instalada en el núcleo de la Administración Foral y rocía voluntades con designaciones y asignaciones, práctica adormidera de críticas y contestaciones internas. Juan José Lizarbe -otrora ficción de alternativa progresista colocado como portavoz parlamentario- parece colocado por inhalación de los vapores de la conversión oportunista cuando dice determinadas frases: "Si tuviéramos competencias en tema laboral, habría lío, habría crisis de Gobierno", "El espíritu de Jiménez (Roberto) estuvo en la manifestación" de UGT y CCOO. La papada de su cinismo es notoria. Espíritu desmemoriado: ¿acaso no fue recorte laboral, precursor de los que ha multiplicado el PP, la bajada de sueldos a los funcionarios impulsada por el PSOE? Espíritu impositivo: ¿acaso el consejero Jiménez ha alcanzado acuerdo con los sindicatos en la Mesa de la Función Pública en su pretensión de merma de las condiciones laborales? Espíritu falaz: ¿o no pretende reformar la función pública con ajustes a la baja? Espíritu escurridizo: ¿desde cuándo un papel institucional autonómico es incompatible con manifestarse contra una medida estatal? Espíritu medroso: ¿no será que le entró miedo escénico a la acogida que su presencia pudiera provocar entre los manifestantes? Espíritu ma-chacón: ninguna grave diferencia con UPN afecta al pacto de gobierno. El cojín de la poltrona acolcha cualquier punzada ideológica. Con otra simiente y con otro espíritu, el PSN podría optar a sinergias políticas con formaciones nacionalistas y de izquierdas. Unas le perdonarían cloacas, menosprecios y traiciones; otras, su condescendencia y complicidad con políticas de derechas. No por empatía, sino por egoísmo. La creciente debilidad política, social y moral del PSN-PSOE no anula de momento su carácter de agente necesario para evitar el gobierno de la derecha. Débil, pero imprescindible. Diferentes sensibilidades nacionalistas vascas y de izquierda sociológica están a deseo de que florezca la primavera socialista. Para abonarla.