Roberto Jiménez, el dique, revalidó el cargo de secretario general del PSN. Ya es triste que se alegren más en UPN que en su propio partido. Su gesto de euforia al conocer la proclamación (alivio histérico) reflejó la alegría exultante de quien se salva del descenso, no una victoria a lo campeón. Su apoyo congresual cayó diez puntos con respecto a 2008, a pesar de haber comprado con cargos institucionales a algunos pasados disidentes y de haber repartido con profusión puestos bien remunerados de libre designación. Lo que recaude de fondos públicos como vicepresidente del Gobierno de Navarra será el último rédito político de Jiménez al frente de la franquicia navarra del PSOE. Como hipotético candidato presidencial está devaluado. No resistiría unas primarias y menos una cita con las urnas. Quizá ni con la estrategia de una ruptura del pacto medida en el tiempo. Su estrecho colaborador Juan José Lizarbe, un veleta político dos veces fracasado como aspirante a la presidencia foral (que mudó del Foro Socialista por el Cambio a pasarse el cambio por el forro), ha tenido la jeta de asegurar que el partido ha girado "claramente a la izquierda". Al hacerlo reconoce de modo implícito que estaba a la derecha. Donde sigue, por cierto: en gobierno de coalición con UPN -socio del PP y avalista parlamentario de sus reformas-, ahora con bendición de coyuntura del maniobrero, manipulador, demagogo y astuto Rubalcaba. Arrollado en las Cortes Generales y confortado con la debacle remediable de Andalucía, piensa ahora en las elecciones del País Vasco. Navarra puede esperar. Es plaza con poca influencia electoral. El momento desternillante del congreso socialista lo provocó Jiménez al deslizar esta ironía en una de sus alocuciones: "Somos solventes y creíbles". El plenario guardó las formas. Con la ponencia política aprobada, el PSN ha dado una mano de pintura al costado izquierdo del dique. Para disimular grietas. Como dique de contención en Navarra de las políticas del PP, débil: asunción de las jurídicamente inevitables, dilación y adecuación de las que pacte con UPN. Como dique donde limpiar de impurezas la doctrina social-demócrata (más allá no van a ir), carencia del imprescindible detergente de la honestidad ideológica. Lo refrenda el fraude programático de la última legislatura estatal y la larga trayectoria foral de connivencia con UPN, ahora en su fase más descarada y recaudatoria. El PSOE (él empezó con funcionarios y pensionistas) llama a defenderse de los recortes con movilizaciones. Correspondería que Jiménez movilizara a los navarros ante las sedes del PP y de UPN. Siquiera por el supuesto imperativo legal de aplicar algunos de ellos. Gobernar con la derecha no sirve para coger impulso con la izquierda. Te caes.