"DISCULPAS aceptadas. En debacle electoral lleva el castigo. Le absolvemos de seguir en política. A su equipo y también a críticos conversos". Es el tweet (140 carácteres clavados) con que despacho el farisaico mensaje de Roberto Jiménez, secretario general del PSN-PSOE, dirigido a la sociedad navarra desde la tribuna del comité regional. Jiménez, ventrílocuo del rey: "Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir". Sostiene que los socialistas han hecho autocrítica y han analizado e identificado sus errores. ¿A saber? Jiménez pidió disculpas vagas y genéricas "por aquello en lo que nos hayamos podido equivocar". El error estuvo en el cálculo de las consecuencias sociales y electorales de sus decisiones. En España, el PSOE renunció al marxismo y ha traicionado los principios de la socialdemocracia. En Navarra, el PSN -sumisa franquicia foral- ha armonizado con la política de UPN, ha defraudado la confianza de la izquierda, y ha ofendido y menospreciado las legítimas pretensiones de autodeterminación de una parte de los navarros. Por no reincidir en los varios casos de corrupción. Contumacia en el error. Jiménez desempolvó una frase del manual para definir su objetivo: "aglutinar una mayoría social de progreso" en torno al partido. Pero ya lo advirtió el voluble Lizarbe después del "agostazo" de 2007: el PSN padece un problema estructural que "le impide aglutinar a la mayoría social de progreso". "Mientras no seamos la segunda fuerza, será difícil echar a UPN del Gobierno" (entrevista a Europa Press). Ya entonces, Lizarbe sugirió que los socialistas pidieran disculpas. En cambio, apoyaron a UPN en aquella legislatura y en la siguiente optaron por los sillones. La sostenida decadencia "no tiene una relación directa" con el Gobierno de coalición (Lizarbe). El tándem Jiménez-Lizarbe es incompatible con la credibilidad. "Cansada y aburrida" es el auto-diagnóstico de Salud anímica de la consejera Marta Vera, neófita en la política institucional. Lo confesó en el Parlamento con relación a los colectivos que trabajan con inmigrantes. Molesta. Enfadada. La consejera ha dado instrucciones para que nadie deje de ser atendido. Los inmigrantes irregulares deberán pagar por la atención médica. Con subvención en caso de insolvencia, si la persona afectada no tiene antecedentes penales y acredita un año de empadronamiento. No todos cumplen los requisitos. A Vera no le constan incidencias. A las ONG, sí. Y sus denuncias son un coñazo para la titular del departamento. Le cansan y le aburren. La sensación, improcedente en un servidor público. Le incapacita para el cargo. Su confesión pública, un error grave. En países con más sustancia democrática, causa inmediata de dimisión o de cese fulminante. Aquí, una anécdota.