Sentado a mi izquierda, Zabaleta (Aralar). A mi derecha, Errazti (EA). Encuentro radiofónico con el artífice y el socio principal de un experimento histórico. Una pregunta flotaba en el estudio: ¿podría repetirse la fórmula de Nafarroa Bai para las elecciones forales y municipales de 2007? Respuesta coincidente y concluyente: No. Pero fue que sí. La coalición -auspiciada por Aralar y registrada a su nombre- consiguió aglutinar también a PNV, Batzarre e independientes. Cohesión en la diversidad. Fragancia de nacionalismo con toques de socialismo. Lo fácil fue coaligarse para unas generales (2004) y tratar de recortar en un diputado la habitual hegemonía de UPN y PSN. Una voz navarra vasquista y con apoyo plural. Receta de emergencia. Nada que perder, mucho que ganar. Sin embargo, diluirse en una sigla común ante las urnas más cercanas provocaba resistencias. Las perspectivas de éxito electoral y de condiciones favorables para el cambio de gobierno animaron a contenerlas. Se intentó atraer a la izquierda abertzale y a IU. En vano. La ciudadanía refrendó su confianza en NaBai: segunda fuerza política foral con casi una cuarta parte de los votos válidos emitidos (23,6%), empatada a escaños con el PSN (12) pero algo superior en votos. Muy por encima de votos y escaños sumados cuatro años atrás por Aralar, EA-PNV y Batzarre. El PSOE obligó al PSN a escurrir el bulto de su compromiso con el cambio. Los números daban. La decepción devino en impulso para NaBai: en las generales de 2008 mantuvo su diputada con ligero crecimiento en votos netos y porcentaje. La partida de defunción de NaBai empezó a escribirse ante las elecciones de 2011 (forales y municipales, a tiempo; generales, adelantadas). El retorno de la izquierda aber- tzale al cartel electoral y el cese de la actividad armada de ETA precipitaron tensiones y movimientos. Fuga escarmentada de Ba-tzarre hacia IU, salida estratégica de EA hacia Bildu, y -a destiempo y destemplado- giro de Aralar (primero hacia Amaiur y luego hacia EH-Bildu). Mejor en su casa matriz que socio único de sus antagonistas ideológicos dentro del nacionalismo vasco. Aralar: promotor, defensor y depredador de NaBai. Sucesiva y hasta simultáneamente. En el primer envite -generales-, los restos de NaBai (Geroa Bai) aguantaron bien. En su día eligieron con acierto la candidata y se les ha convertido en rival. El proceso de descomposición se centra ahora en el Parlamento Foral y en el Ayuntamiento de Pamplona. Un fiasco para los votantes. Los comicios en la CAV han precipitado el estropicio. NaBai demostró que una oferta abierta, armonizadora, pragmática, tiene su público. Su fecha de consumo preferente se dilató en el tiempo. Aralar y EA, otra vez coaligados. Al final, cada cabra tira a su monte.
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