Jesús Pejenaute es un incoherente. Un comportamiento supuestamente intachable lo induce a poner pies en polvorosa. Falta una relación lógica entre la firme defensa de su inocencia y su dimisión del cargo de consejero de Políticas Sociales del Gobierno de Navarra. Ni ha sido denunciado todavía ante la Justicia ni ha sido imputado. No cuela. Aunque el paseíllo de salida de su despacho lo hiciera "con la cabeza bien alta" y a los sones del pasodoble Gallito, la presidenta Barcina ha tenido que asumir su tercera crisis de gobierno en poco más de un año. También en eso bate récords. La Asociación de Usuarios, Consumidores y Contribuyentes Kontuz! amenizó la mañana del discurso presidencial en el Debate sobre el estado de la Comunidad con una información que implica a Pejenaute en un presunto delito de blanqueo de capitales. Kontuz! instó al Gobierno y al Parlamento foral, así como a la Fiscalía de Navarra, a la investigación del caso y a la depuración de responsabilidades. Advirtió: "Si nadie mueve ficha, la moveremos nosotros". Los hechos denunciados se remontan a febrero de 2007. Pejenaute era subdirector del área Comercial de Caja Navarra, hundido buque insignia de esta preconstitucional Comunidad diferenciada. Ordenó el cambio de billetes de 500 por otros de menos valor hasta un total de 180.000 euros. Un tipo de operación vigilado por las autoridades fiscales por su frecuente relación con el blanqueo de dinero. Los únicos escandalizados fueron los trabajadores implicados -activos en las alertas reglamentadas- porque la operación pasó todos los filtros superiores. Jesús Pejenaute, que se considera persona "bienintencionada y desinteresada", lo tilda de "falsas denuncias e injurias". ¿Cobró en negro una parte de la venta de un piso en Barcelona? ¿Por qué cambió los billetes de 500 euros en lugar de ingresarlos directamente en su cuenta bancaria? ¿Podría justificar documental y públicamente que no hizo declaración complementaria ni regularización alguna? "Ni tan siquiera fui objeto de sanción por parte de dicha entidad", enfatiza. Tampoco es garantía de nada porque la Can se ha demostrado como una experta en opacidad (gentileza cómplice de UPN y PSN). ¿Qué interpretación hace Pejenaute de que nadie del Gobierno, de UPN y de Caja Navarra haya salido en su inequívoca defensa? Su mentora política, Yolanda Barcina, ha admitido con tardanza el conocimiento de tan vergonzante episodio. La razón de menospreciar su importancia ética concuerda con la chulería de quienes se creen eximidos de una ejemplar estética pública. Soberbia para escupir responsabilidades morales. Barcina presidía entonces la Comisión de Control de Caja Navarra. De lo único que parecía enterarse era de sus ingresos por el cargo. Florero recaudador.