la portavoz del Partido Popular en Navarra exhaló un hondo suspiro de alivio y mostró una abierta sonrisa de satisfacción. El portavoz del Gobierno foral le garantizó -en sede parlamentaria y sesión plenaria- que el himno de España sonará en actos solemnes, en otros que se estime oportuno y en todos los que corresponda legalmente. La parlamentaria pepera se tragó el cuento del insuficiente "margen de maniobra" para que el himno hubiera sonado el último Día de Navarra. El acuerdo de la Cámara fue trasladado al Gobierno el día 30 de noviembre. Excusa para tontos. La partitura ya existe en las carpetas de la protocolaria fanfarria de clarines y timbales. Ana Beltrán entendió que el Gobierno de Barcina quiere que "se refuerce la conciencia de que Navarra pertenece a la nación española" y defendió la tesis sociológica de que "la mayoría de los navarros estaban esperando a ver si el Gobierno de Navarra iba a tener la valentía de interpretar el himno de España". En honor a la verdad, esa curiosidad era palpable en la calle. A la hora del vermú -coincidente con el acto institucional- no se hablaba de otra cosa. Los parroquianos de los bares de Navarrería chistaban en petición de silencio por si llegaban referencias sonoras desde el cercano edificio del INAP, sede de la ceremonia. A juzgar por los semblantes de emoción, algunos ciudadanos interiorizaban su tarareo. La opción que más expectativas abre es su interpretación cuando "se estime oportuno". Algunos planes han sido filtrados. Sonará de forma automática cuando Santiago Cervera (baja cautelar en el PP) meta la mano en alguna rendija; cuando se le recuerde a Pablo Zalba (eurodiputado navarro por el PP) que cayó en señuelo periodístico y mostró su disposición a ser consultor de empresa (retribuido, por supuesto) e influir en lo posible desde su cargo para que prosperasen los intereses de algún lobby; cuando el PP recurra ante el Tribunal Constitucional decisiones mayoritarias del Parlamento foral; cuando el senador popular Palacios cruce la muga de la Comunidad en sus desplazamientos entre Navarra y Madrid, y cuando compre berza (denominación coloquial de la Laureada) en el mercado del Ensanche; cuando pasen lista de diputados en las votaciones del Congreso y el popular Pérez Lapazarán esté ausente, más interesado en sus ingresos del consejo de administración de Viscofan; cada vez que Barcina asuma y aplique la suerte recortadora del rajoynazo; cuando la Policía Nacional cargue contra manifestantes abertzales (se procurará que los porrazos sigan el ritmo marcial de la música); cuando el encierro discurra por la Estafeta y pase bajo el balcón de UPyD, punto en el que los toros se cebarán en corredores de Euskadi y Navarra. Cornadas a los "privilegios" fiscales.