El txoko de las dietas fue inaugurado en 2010 tras los cambios estatutarios en Caja Navarra y la despolitización de su consejo de administración. La Junta de Fundadores, consultiva en sus funciones, ejecutiva en la percepción de sobresueldos -cómoda y muy rentable, por tanto-, estaba constituida por miembros del Gobierno de Navarra, del Ayuntamiento de Pamplona y del Parlamento Foral, a razón de 9 de UPN y 2 del PSN. El txoko tenía su sala VIP (la Permanente), oculta a la vista por una puerta camuflada de la que solo tenían su clave de acceso Sanz, Barcina, Miranda y Maya. El alcalde de Pamplona entró cuando Barcina pasó al Gobierno, pero la presidenta mantuvo la asistencia del saliente Sanz "como invitado". Recuérdese que Sanz se había asegurado la presencia en la Junta de Fundadores hasta los 75 años de edad. La comodidad del cargo en la Permanente queda certificada en la redacción de las actas: iban de oyentes, pues no consta aportación alguna. La rentabilidad, evidente e insultante: 2.680 euros brutos por sesión para el presidente; 1.717 euros brutos por reunión para cada vocal. Para duplicarla, sesiones dobles, algunas con la beneficiosa virtud de la brevedad e, incluso, falta de contenido. Opacidad en la existencia de la Permanente de la Junta de Fundadores y opacidad en la astuta duplicidad de las reuniones. Tampoco se le daba mal la multiplicación a la propia Junta, que se juntó 5 días en 2010 (9 reuniones) y 5 en 2011 (11 sesiones), con algunas fechas en las que hacían triplete de cobro. En total, Sanz (89.739 euros), Barcina (68.553) y Miranda (61.812) en 18 días de asistencia. Los regionalistas García Adanero y Catalán y los socialistas Jiménez y Caro -cuyo apellido tiene la franqueza de revelar el costo de estos órganos para Can- 34.340 euros cada uno en 10 días. Excelente beneficio como asertores de las decisiones que han llevado a Caja Navarra al fondo de saco de CaixaBank. Los encuentros se celebraban en la sede central de Caja Navarra, de la que para entonces Barcina era parte arrendadora. El chollo caducó cuando este periódico desveló la existencia de la Permanente (cuerpo de élite de la función consultiva y de la ejecución recaudatoria) con el consiguiente escándalo social. Barcina, inmersa en una cascada de declaraciones torpes, ha comparado el importe de las dietas con los ingresos de un albañil en tiempos de bonanza en la construcción. El albañil, al mes y a destajo. Ella, en horas. El alcalde Maya se arrepiente, pero que le quiten lo cobrao. Los socialistas presumen de transparencia, pero eluden sus canastas de tres dietas en una misma jornada. A Sanz le ha entrado el apretón. Atrás queda el arrogante y displicente "A mí, que me olviden". El txoko de las dietas ofrecía plato único: chorizo.