mi profesor de Formación del Espíritu Nacional era falangista. Tenía mote: el pijamitas. Ignoro por qué. Nunca impartió una clase en pijama, al menos en mi presencia. FEN y Religión -católica, por supuesto- eran obligatorias, se calificaban y contaban para la media. Aunque eran marías y sus profesores, condescendientes. Formación del Espíritu Nacional venía a ser una Educación para la Ciudadanía, con la diferencia de que no pretendía la formación de ciudadanos sino de súbditos. Como le aclarase un padre a su hijo al término de la Guerra Civil, ahora no viene la paz sino la Victoria. La asignatura confiada a un miembro de la Falange -colectivo incurso en el golpe militar contra la II República- consistía en puro adoctrinamiento en los principios de la España victoriosa. Impartido de modo rutinario, indolente incluso, y acrítico. Enaltecimiento del Caudillo y de su eclesialmente bendecida Cruzada de Liberación. Navarra tenía páginas gloriosas en su origen y desarrollo, con patrióticos militares y heroicos voluntarios, misas de campaña, sotanas y cruces. Muchas referencias a los caídos por Dios y por España en frentes de guerra más allá de las mugas forales. Ninguna a las depuraciones, desapariciones y fusilamientos en cunetas y tapias de cementerios navarros. Formación de un Espíritu Nacional español sesgado. Ideología en las aulas. En los textos y en los docentes. De la arrogancia de una victoria por las armas a la soberbia impositiva de una democrática mayoría absoluta parlamentaria. En Madrid, UPN pretende que el Parlamento español (enmienda a la reforma del Código Penal) impida el acceso a la docencia de condenados por terrorismo de ETA ya excarcelados. En Navarra, un supuesto informe de la Guardia Civil advierte de la "estrategia clara y definida" de los ideólogos de ETA para "instrumentalizar" la enseñanza. Nada nuevo. Históricos dirigentes de la derecha foral y española ya vociferaron, más de treinta años atrás, que las ikastolas eran cantera de etarras. El informe concluye que un 5% de los profesores navarros del modelo D han tenido vinculación con ETA; un 26%, con la izquierda abertzale. Pormenoriza en número las adscripciones a sindicatos, organizaciones y candidaturas electorales. UPN y PP se han desmarcado de la mayoritaria protesta parlamentaria. El consejero de Educación se ha escondido en la tibieza. La presidenta Barcina, que trata de tapar el análisis fino de su fracaso económico y político con el manido brochazo grueso del peligro de los malvados vascos, encuentra "sangrante" que los "batasunos" se infiltren en colegios navarros. Sangrante viene de sangre. Por eso Barcina se ofrece a los profesores afectados para una transfusión de depurativa sangre castellana. Como donante. Incluso altruista.