A Barcina no le gustan los tríos. Políticos. A lo sumo, la capitana de la nave foral ha tenido un amor en cada puerto: en Navarra, el PSN; en Madrid, el PP. Pero si quiere mantenerse en el Gobierno tendrá que tragar con sus denostados tríos. Ningún sondeo electoral alcanza los 26 escaños de la mayoría absoluta con solo dos sumandos. Puede que sean necesarios hasta cuatro porteadores para sostener su presidencial silla gestatoria. ¿Trataría en ese caso de aprovechar el posible apoyo parlamentario de UPyD (los sondeos le asignan presencia), a pesar de que aboga por la eliminación del convenio económico, al que considera un "privilegio"? Barcina desea "acuerdo y consenso" para una recuperación "sobre pilares firmes y perdurables". Sin embargo, su carácter autoritario es opuesto al talante conciliador necesario para cohesionar una sociedad plural como la navarra. La pluralidad es una riqueza. Cada día se yergue más en la trinchera constitucionalista frente a otras legítimas visiones políticas de la Comunidad Foral (casi un tercio de la bancada parlamentaria). Y se promociona desde tribunas televisivas de la extrema derecha ideológica. O acude en persona a recibir el incienso tertuliano o manda algún lacayo a exponer su teoría. Su continua y creciente fobia a lo vasco define la marca Barcina, con especial aversión a la izquierda abertzale (que le regala reciprocidad). Le ha negado todo lo que ha podido, hasta chupinazos sanfermineros. Barcina tiene asumida con naturalidad la conquista y anexión de Navarra por las armas de Castilla, pero le repugna la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución, que deja abiertas las puertas al campo democrático de la incorporación a Euskadi. Barcina acompañó la aflicción de algunas asociaciones de víctimas del terrorismo de ETA por la derogación de la doctrina Parot, y trató de sacar rédito político en esa concentración donde el PP (su socio en el Estado) fue recriminado y abucheado. Barcina ha entregado la investigación sanitaria en Navarra a la hegemonía del Opus Dei. Riega su huerto electoral. El acto institucional del "Día de Navarra" incorporó por primera vez, a instancia del PP, la interpretación del Himno de España. ¿Acaso pedirá a cambio que el Día de la Hispanidad interpreten los himnos de las autonomías cuyos presidentes hayan acudido? A Barcina y a su consejero de Educación les faltó coraje para neutralizar las infamias sobre el modelo D de enseñanza pública en euskera y su focalización en un centro concreto. Espionaje de biografías personales, estadísticas orientadas al descrédito y filtración del informe. Barcina no defiende ni lo que, por competencia, le corresponde controlar: el sistema educativo. Hay una asignatura en la que PISA con excelencia: sembrar cizaña.