La patita
Cayo Lara, coordinador federal de Izquierda Unida, es un optimista incorregible. Decía el otro día que se estaba viendo "la patita del Estado" para beneficiar a la infanta. Hombre, Cayo, la patita no. Lo mínimo que se otea tiene las dimensiones de zanco de mamut, de esos que dejan una huella en la que podría hacer vivac medio equipo de los Lakers. Lo traía este domingo el periódico más vendido del Estado: hay coordinados nada más y nada menos que tres ministerios tres -Interior, Justicia y Hacienda- para impedir que Cristina de Borbón y Grecia llegue nunca a sentarse en el banquillo de los acusados por las actividades de las empresas que compartía con su marido. Según esa misma información, "el principal partido de la oposición" -tal vez hablaba del PSOE- estaría de acuerdo con esa estrategia. Hay que hilar fino. Ya no valen los viejos moldes. Se trata de conseguir esa pequeña cuadratura del círculo que es que se vaya de rositas la séptima persona en la línea de sucesión del actual inquilino de la Zarzuela, sin que ello provoque una mayor desafección hacia la monarquía ante la evidencia de que, en 2014, estamos muy, pero que muy lejos de ser todos iguales ante la ley en el reino de las Españas. De momento ya sabemos que a la interfecta no le grabarán en vídeo su declaración cuando la semana que viene comparezca en el juzgado de Palma. Sólo su voz. Todavía se discute sobre si habrá paseíllo o no habrá paseíllo. Como en Irrikitown, podrían salir los corredores a recoger apuestas sobre el tema. Yo, en la pelota, 200 a que no. La Casa Real ya sabe que Youtube puede ser un arma más letal que mil proclamas republicanas. La semana pasada, Rajoy decía en televisión que estaba convencido de que a la infanta le iba a ir bien. Sobre el paro no sé. Sobre eso sí sabía de lo que hablaba.