el eurodiputado navarro Pablo Zalba Bidegain (39 años, Lade por la UN), integrado en el Grupo Popular del Parlamento Europeo (junio 2009), está sensible. Suele pasarles a los políticos en periodo de confección de listas electorales. Lancé este tweet: "Pablo Zalba podría repetir en lista europea PP. En su día fue receptivo a ofertas falso lobby. Errores no se pagan. En política, se premian". Me informó enseguida del documento de la Agencia Antifraude de la Unión Europea (OLAF) que cerró su asunto tras haberlo investigado. Ya lo sabía. Diseccionemos los dos conceptos claves del tweet: receptividad y error. Zalba fue receptivo a las peticiones de unos periodistas británicos de The Sunday Times que se presentaron como miembros de un lobby y le ofrecieron a cambio cargo y dinero. A pesar de la voluntad expresa de comprar su gestión legislativa, Zalba mantuvo el contacto, consultó con los asesores del Grupo Popular y sacó adelante una de las enmiendas sugeridas. Del vídeo grabado con cámara oculta -editado y publicado- no se desprende que percibiera las compensaciones. Tampoco que en principio las rechazara: "Si no tengo que presentar mi candidatura a las elecciones (año 2011), me uniré (a una retribuida junta consultiva o consejo de administración), pero dame un poco de tiempo". Pablo Zalba no se anticipó a denunciar el intento de soborno cuando los periodistas le alertaron de la publicación de los hechos, sino que se defendió al ser puesto en evidencia. Y entregó la documentación a la OLAF cuando fue requerido por el presidente del PPN, Santiago Cervera, quien le sustituyó cautelarmente como enlace de la Comunidad Foral con el Grupo Popular Europeo. Cervera calificó el comportamiento de Zalba como un "error de actuación" (tendría que haberlos echado del despacho, precisó), y el propio Zalba lo consideró un "error de percepción", con "perjuicio a la institución y al partido". Receptividad y error. Y quizá, el premio de seguir.