No dejes para mañana lo que puedas cambiar hoy. 24-M, la mejor oportunidad para favorecer otros principios y otro estilo de gobierno. En la Comunidad y en los municipios. La mejor y la más complicada. Los cálculos demoscópicos contemplan el ingreso de ocho formaciones políticas en el Parlamento navarro, cifra solo conocida en la segunda Legislatura (1987-1991), con más de la mitad de la Cámara acaparada por PSOE (15) y UPN (14), el resto repartido entre 3 siglas abertzales y otras tantas de centro-derecha, y con final reglado en caso de falta de acuerdos: el gobierno de la lista más votada. Suprimido ese procedimiento para estimular la cultura democrática del diálogo y la negociación, el desacuerdo desemboca ahora en nuevas elecciones. Aunque con cualquiera de los métodos, la táctica egoísta de agrupaciones, partidos y coaliciones prevalece sobre los intereses sociales. La gente como mera cantera de votos. La sociedad navarra parece fatigada de la cohabitación práctica entre regionalistas y socialistas que hasta última hora, y a pesar de escenificados desencuentros, coinciden en la preservación de sus intereses urbanísticos (Salesianos, Maristas, Salesas) y estratégicos dentro de la Administración (Consejo de Diálogo Social, con subvenciones nominativas para CEN- UGT-CCOO). Lo que un estado de bienestar social extendido consentía con resignada ironía, la crisis y los recortes han transformado en cabreo. Furibundo. La población violentada por mala gestión, corrupción y nepotismo, damnificada en su calidad de vida y en sus horizontes, quiere empoderarse e implicarse en la gestión de lo público: ser protagonista de las decisiones, no solo de sus consecuencias. Eso requiere de formación, información y compromiso y de instituciones fiables, transparentes, en red con la ciudadanía. Hoy puede ser un gran día. Hasta el bipartito foral asume el final de su ciclo: “Regeneración”, “Adelante navarros”. ¡A por el cambio: podemos!
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