Veleta política. La unidad de fuerzas nacionalistas vascas y progresistas que se agruparon en Nafarroa Bai (2004) para asegurar representación navarra de esas sensibilidades políticas en el Congreso de los Diputados, a punto estuvo de no servir para las siguientes elecciones forales y municipales. Sus propios promotores -Aralar y EA- negaban tal opción. Fui testigo en un encuentro radiofónico, con Patxi Zabaleta sentado a mi izquierda y Begoña Errazti, a mi derecha. Rectificaron y NaBai fue en 2007 la segunda fuerza política en la Comunidad Foral. A día de hoy, la mayoría parlamentaria navarra de siglas nacionalistas vascas y progresistas -ese acuerdo forzado por la presión social que ha traído el cambio de gobierno- no están por la labor de alcanzar una fórmula unitaria ante las próximas elecciones generales. Geroa Bai ha dejado claro que concurrirá con sus propias siglas, aparte de que Podemos e Izquierda Unida han de mirar de soslayo las intenciones y estrategias de sus centros estatales de decisión. Sin olvidar que tendrán que ponerse de acuerdo para la designación de senador autonómico, uno de los puestos en la cartera de prebendas a repartir. La representación navarra en la Cámara Baja del Parlamento español (5 diputados) ha mantenido la hegemonía de UPN-PP y PSN-PSOE, con irrupción puntual de Batasuna (1986, Aldekoa, casi 14% de los votos), IU (1996, Fernández, 12,5%), Amaiur (2011, Cuadra, cerca del 15%) y más sostenida de Uxue Barkos (2004 y 2008 como NaBai, por encima del 18%; 2011, GeBai -cambio de nombre obligado porque la marca fundacional era propiedad de Aralar- casi 13%). Hasta las penúltimas elecciones, la pérdida de escaño afectaba a UPN-PP. Navarra tiene hoy su representación más diluida: PP, UPN, PSN, GeBai y Amaiur se reparten un escaño cada uno. Debilidad de los antaño hegemónicos. Oportunidad de reversión. ¿Unidad? Le pasa como al mosquito chikungunya: el clima navarro no es propicio para su desarrollo.
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