me sigue resultando sorprendente que haya gente a la que le resulte sorprendente que Podemos no quiera pactar con Bildu y que incluso algunos se molesten por ello, hasta dentro de la propia Bildu, inclusive por parte de destacados dirigentes de la extinta Herri Batasuna, caso de Floren Aoiz, que el otro día catalogaba de mayazo la más que probable -y finalmente real- decisión de Pablo Iglesias de decirle a Bildu que juntos a unas generales en Navarra casi mejor que no. Hombre, no sé, entiendo que tiene que ser molesto que no quieran ir contigo a ciertos lugares, que agradable no será, pero es que la política es así y en la jefatura de Podemos en Madrid siguen considerando que una parte de Bildu aún no es del todo vendible para el resto de su electorado a nivel nacional, algo que puede gustar más o menos pero que es así. La política es, entre otras cuestiones, hacer cálculos y si Podemos Madrid considera que parte de sus votantes vería con malos ojos una unión de ese calado o que de la misma podrían derivarse consecuencias negativas futuras eso es algo que en Bildu o en cualquier lugar hay que aceptar, más allá de que las cifras hablen de que unidos los 4 grupos que conforman o dan cuerpo al actual gobierno de Navarra los 3 diputados serían casi una certeza. Podemos Navarra insiste en que la decisión se va a tomar aquí y que serán sus bases las que decidan si el cuatripartito va o no unido, aunque desde I-E también se ha señalado que no ven con buenos ojos una unión con Bildu. Los favorables a viajar con Bildu hablan de que amén de los votos también, en general, se “hace pedagogía”, mientras que los contrarios, sin decirlo así, vienen a señalar que a la que le falta aún pedagogía y recorrido interno por realizar es a la propia Bildu, que en algunos casos actúa como si aquí no hubiese pasado nada o casi y, si pasó, fue hace mucho. Y pasó y mucho y hace nada.
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