Puede darse la feliz circunstancia de que siendo austeros, acertando con las decisiones deportivas y teniendo suerte Osasuna pase más de un año seguido en Primera. Puede bajar perfectamente y no pasa nada, la clave es no caer en vicios pasados. Pero puede suceder que te pegues dos o tres años en Primera -o más- viendo cómo te caen millones a paladas por lo de TV -unos 45 anuales, un dineral- que no sabes ni qué hacer con ellos. Porque la deuda líquida con Hacienda, según el gerente, se va a finiquitar el año que viene, aunque aún falta por saber qué pasa con esos 3,7 millones nuevos de deuda que afloraron hace unos meses -estaba tan bien hecha la Ley que esos 3,7 millones no los vieron-. La opción más ética si -insisto- seguimos en Primera sería ir ahorrando para recuperar Sadar y Tajonar. En abril de 2015, el gobierno de UPN cifró en 43 millones esos inmuebles, tras una tasación realizada meses después de aprobada la Ley, de lo bien hecha que estaba. Con lo cual, Osasuna pasaba a deber unos 10 millones aplazados que tenía que afrontar y se quedaba como alquilado tras la dación de sus bienes, que valían 43 millones. Esto es, para zanjar su deuda hay por un lado 10 millones, ver qué sucede con esos 3,7 y lo que tenga por ahí con terceros, incluyendo que la LFP no te pida parte de lo que te dio. Y luego está si quiere recuperar Sadar y Tajonar, algo a lo que no le obliga la ley. La ley no obliga a Osasuna a apartar dineros para poco a poco alcanzar la cifra que serviría para recuperar Sadar y Tajonar. No quiero una ley que ahogue a Osasuna, pero tampoco una que perjudica a los contribuyentes, como esta. La directiva debería aspirar a recuperar sus bienes. Y, con suerte, todos contentos. Porque a los navarros -la mayoría- nos hace felices un equipo en Primera, sin deudas, con su campo y 43 millones en Hacienda para cosas importantes.