Bien, resulta que hace dos años pasábamos una mañana con la luz del estadio cortada y ahora fichamos gente sin parar, mientras, eso sí, estadio, Tajonar y toda clase de bienes son del Gobierno de Navarra y la deuda pública líquida sigue siendo elevada y -que yo sepa- aún no ha sido saldada. No se me escapa que estando en Primera los pagos a Hacienda por el IRPF de la plantilla y por ingresos de toda clase van a ser muy superiores y eso es algo de lo que económica y deportivamente nos alegramos todos, seamos más o menos osasunistas. Luego leo que 31 federaciones van a ser obligadas a abonar 140.000 euros que utilizaron para partidas no correctas y que fueron requeridos en su día por UPN y recuerdo que UPN, PSN y PPN en su ley de rescate a Osasuna no obligaban al club a establecer un plan de recompra de sus bienes si los números lo permitían. Resumiendo, gracias a que se le dio todo, Osasuna va a poder incluso generar beneficios, vivir alquilado casi de gratis, no devolver los millones que le dio Hacienda por sus bienes pero sí disfrutarlos y, mientras, tenemos 31 federaciones -y el resto- con el agua al cuello, haciendo milagros y obligadas a devolver cantidades irrisorias para clubes de fútbol pero que para otros deportes suponen la supervivencia. La descompensación en el trato es de tal calibre que enciende. Este gobierno, lo he dicho varias veces, creo, tiene el deber de sin resultar perjudicial para el principal club de la comunidad sí articular o buscar medidas para que Osasuna, de la manera que sea, aporte más para el conjunto del deporte de Navarra. Es un club prácticamente público e intervenido y hay muchas maneras de que devuelva a la sociedad parte de lo recibido con una manga ancha descomunal. ¿Cómo? Supongo que para eso ya habrá juristas, técnicos y especialistas. Osasuna tiene una deuda real y moral con esta sociedad y es obligatorio no olvidarlo.