Pili Zabala enseñó su casoplón, y tal muestra ingenua de opulencia “incendió las redes” -no paran de incendiarse-. De modo que se ha visto obligada a aclarar que lo compró con la indemnización recibida tras un accidente. Otros lo adquieren con su trabajo o una herencia, ¿cuál es el problema? No se la acusaba de robar para vivir así, sino de vivir así liderando el partido de la gente. Puesta a justificarse debería explicar si son compatibles un discurso a ratos revolucionario y una existencia muy burguesa, un programa para el pueblo y el programa de Bertín. Con razón o sin ella, los quemados de interné esperaban una respuesta ideológica, no la factura con IVA de Manolo y Benito. “Para vivir no quiero islas, palacios, torres, ¡qué alegría más alta: vivir en los pronombres!” Pedro Salinas es prehistoria. Ni tú ni yo somos ya suficientes.

La responsable de Análisis Político y Social de Podemos, Carolina Bescansa, ha juzgado absurdo pensar que por ser de su grupo haya que sufrir una extrema pobreza. Y considera esta polémica una forma de machismo. Pasaremos hoy por alto la absurda falta de un piso medio entre la extremidad de la chabola de cartones y la del chabolo del millón de euros. Pero eso de ver machismo en cualquier crítica a una mujer recuerda a quienes culpan al terrorismo hasta de un impago de multas. Similar cerilla chamuscó los ordenadores cuando el macho Yanis Varoufakis dio a conocer su mansión a los pies de la Acrópolis. Y a ningún responsable, ni analista, ni político, ni social, se le ocurrió afirmar que aquel calentón fue una forma de feminismo. Que sí, que al final todo va a ser cuestión de envidia.