El cierre del histórico centro Askatasuna de Turín, en Italia, dejó este fin de semana alrededor de 30 heridos tras unos violentos choques entre manifestantes y policías. El centro lleva okupado desde 1996 por grupos afines al movimiento autónomo italiano, una plataforma política diversa de inspiración marxista libertaria, y cuyo principal teórico fue el politólogo Toni Negri. De hecho, el nombre lo tomaron del euskera en un guiño de solidaridad con el movimiento independentista vasco.
La manifestación había circulado pacíficamente por las calles de Turín, pero al atardecer varios grupos con pasamontañas comenzaron con lanzamiento de petardos, bengalas y fuegos artificiales, y la Policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua.
Varios contenedores de basura fueron incendiados durante momentos de guerrilla urbana y los manifestantes prendieron fuego a un vehículo blindado de la Policía, del que habían salido agentes.
Los enfrentamientos duraron más de una hora y los medios reportaron seis heridos, entre fuerzas del orden y manifestantes, y también arrestos, aunque no se dieron números.
El canal público RAI también denunció la agresión a un equipo que se encontraba informando sobre la manifestación.
El desalojo en diciembre del centro Askatasuna, que en euskera significa 'libertad', se produjo en el marco de una operación policial relacionada con investigaciones sobre recientes actos de violencia en la ciudad, entre ellos los ataques a la sede del diario 'La Stampa' y otros incidentes durante protestas en favor de Palestina.
"Askatasuna se había convertido en un centro de subversión y fue liberado con retraso. He oído hablar de actividades culturales: tonterías", dijo el ministro italiano del Interior, Matteo Piantedosi, en una comparecencia a los medios.
El pasado 18 de marzo, la Junta Municipal de Turín había aprobado la renovación del pacto de colaboración para la transformación del centro social Askatasuna en un bien común, incorporando una moción que confirmaba la aceptación de métodos democráticos y el rechazo de toda forma de violencia y racismo.
29 agentes heridos y dos detenidos
"Estos no son disidencia ni protesta: son ataques violentos contra el Estado y quienes lo representan. Y por ello, deben ser tratados como lo que son, sin menosprecios ni justificaciones. El Gobierno ha cumplido con su parte, fortaleciendo las herramientas para combatir la impunidad. Ahora es crucial que el Poder Judicial también cumpla plenamente con su parte para evitar que se repita la laxitud que en el pasado ha anulado medidas sagradas contra quienes devastan nuestras ciudades y atacan a quienes las defienden", ha sostenido la primera ministra de Italai, Giorgia Meloni, en redes sociales. La policía, de momento, ha detenido a dos acusados de participar en las protestas.
De hecho, la premier visitó este domingo a los policías que resultaron heridos en los enfrentamientos. Fueron 29 los agentes que resultaron heridos o con contusiones en la manifestación, entre ellos un policía que fue rodeado por un grupo de encapuchados y golpeado con patadas y con un martillo, y cuyas imágenes abren este domingo todos los medios de comunicación italianos.
La solidaridad con los agentes ha llegado desde todos los partidos políticos y el Jefe del Estado, Sergio Mattarella, también expresó su apoyo al policía agredido, Alessandro Calista, de 29 años.
La oposición también condenó los incidentes y ataques contra agentes del orden y periodistas. "Estas son imágenes incalificables. Actos que nada tienen que ver con la disidencia democrática y deben ser rechazados rotundamente", afirmó el líder del Movimiento 5 Estrellas (M5S), Giuseppe Conte .
Mientras tanto, la secretaria del Partido Demócrata (PD), Elly Schlein, también habló de "violencia inaceptable" y "ataques criminales por parte de grupos organizados, enmascarados y violentos. Esperamos que los atacantes sean identificados lo antes posible".