Cuando no era concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Pamplona y por tanto responsable político de la Policía Municipal, Aritz Romeo comentaba en 2011 en su blog que “Pamplona cuenta con un número de efectivos en la Policía Municipal muy superior al de ciudades de nuestro entorno de similares características a la nuestra” y señalaba que la plantilla era de 445 policías para 197.000 habitantes, lo que daba un rato de 2,3 x 1.000 habitantes, muy por encima de ciudades como San Sebastián (1,86), Burgos (1,33) o Vitoria (1,24). Hoy, Pamplona tiene 404 policías municipales (2,07 por 1.000 habitantes) y la diferencia con respecto a esas mismas ciudades seguro que seguirá siendo elevada. Si tuviesen las 4 ciudades la población de Pamplona, San Sebastián tendría 40 municipales menos, Burgos 143 menos y Vitoria 161 menos. Decía Romeo que “dado el elevado número de policías (?), esos recursos debían destinarse a reforzar los recursos humanos de un área cada vez más esencial en esta situación como es el área de Bienestar Social”. La situación a la que se refería Romeo no era otra que 43.000 personas en paro -hay ahora unas 40.000-, la población infantil en riesgo de pobreza -casi idéntica- y los problemas de muchas familias, situación agravada ahora. Es cierto que hay 40 policías menos que en 2011, pero no es menos cierto que sigue habiendo muchos con respecto al entorno. No sé qué alcance ni seriedad tienen las propuestas de Aranzadi con respecto a reducir algo las plazas de policías, pero no entiendo por qué tiene que ser un debate cerrado de antemano por Asiron y su equipo ni por qué introducir aunque pueda uno equivocarse riesgo, imaginación u otras prioridades en la gestión de un paquidermo siempre es rechazado de plano por cualquier poder, sea de derechas o se autoproclame de izquierdas. Mucha policía, poca solución, se titulaba el texto de Romeo.