Ignoro por qué clase de enrevesado laberinto intelectual o ético hay que circular para, como hizo María Chivite y el propio PSN, manifestar antes de la investidura de Rajoy que “con 11 abstenciones es suficiente y al resto hay que darle libertad para que no se rompa más el partido”. Esto es: el problema es que se rompa el partido, no que haya libertad. Porque si el problema hubiese sido que hubiera libertad, entonces que cada uno de los diputados eligiese y si se llegaba a 11, ya estaba, no había que andar con estupideces de esa clase, que si 11 que si todos que si la puntica: os habéis dejado dar hasta el fondo, no hay maquillaje que valga. No, lo importante era el partido aunque tengas el orto como la bandera de Japón para que Rajoy -y todo lo demás que le acompaña y acompañará, Rajoy es casi la anécdota- te pase por encima y cada cual seguir a sus cositas. Porque esa es la historia, que cada cual sigue a sus cositas, menos Sánchez, al que le reconozco al menos la dignidad: porque los díscolos y díscolas ésos y ésas -incluidos todos los que hablan desde Navarra- siguen en sus puestos. Yo a esos 15 que votaron no lo que no comprendo es cómo no se les cae la puta cara de vergüenza de seguir perteneciendo a un partido que pone de presidente a Rajoy y, por supuesto, qué leches hacen en el congreso y con su escaño. Váyanse a casa, que han votado ustedes no a una cosa capital, no es una leve diferencia de parecer sobre una ley pequeña, es la base de todo: dan ustedes el visto bueno a todo lo que ha pasado y va a pasar. Si ustedes, tras votar no, no son capaces de tener la dignidad suficiente como para abandonar su escaño y la nómina que de él cuelga es que la dignidad de ustedes vale lo mismo que la de su partido ahora mismo: cero, una puta mierda pinchada en un palo. Son ustedes peores que los de la abstención, que al menos fueron consecuentes con su falta de principios.
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