No tengo una opinión formada sobre Trump. En realidad, no tengo una opinión formada sobre el 99% de las personas, hechos, ideas y tendencias que tienen lugar en el universo, incluido Trump, aunque vea lo grotesco, fascista y peligroso del personaje. Pero no soy capaz de ir mucho más allá, a no ser que quizá todo esto -hay gente que dice estar asustada. Una gente que nunca había dicho estar asustada en un mundo en el que Putin, el coreano y varios más tienen acceso a las armas nucleares con bastantes menos impedimentos internos que los que tendría Trump- incluso sea para bien. Me refiero a que si Trump encarna el mal casi absoluto -fascista, capitalista extremo, racista, misógino, tirano, amén de naranja-, pues de situaciones así siempre salen contrapesos potentes y muchas personas y grupos dan pasos adelante e incluso se combate todo eso con una intensidad y una globalidad muy superior a la habitual en los tiempos digamos normales, que también son fascistas, capitalistas extremos, racistas, misóginos y tiranos, en unos casos con algo de disimulo y en otros sin ninguna clase de rubor. En todo caso, habrá que ver qué pasa con Trump, porque Obama iba a ser un ángel que pasaba por la Tierra y no sé yo si hemos notado mucha mucha diferencia, aunque allá igual sí, allá saben de ellos mismos más que nosotros, que ni imaginábamos que podía ganar Trump, más que nada porque no atendemos a lo que pasa allá más que de pasada, como mucho para asustarnos porque nos han vendido que tenemos que asustarnos. ¿Ha ganado Trump? Pues nada, ha ganado Trump. Yo he vivido en tiempos de Nixon, Ford, Carter, Reagan, Breznev, Andropov, Chernienko, Jomeini, Arafat, Gadaffi, Sadam y varias decenas más y no sé qué tiene Trump que no tuviesen algunos de esos. Démosle tiempo para ver si es tan cabrón y peligroso como sus palabras o tiene hechos que le defienden.
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