Por si algún infeliz por un momento había llegado a pensar que el PSN no iba a seguir el juego de UPN en esto del día de la banderita -el compañero Andoni Irisarri explicaba ayer aquí muy bien como UPN se sumó al festejo apenas dos horas después de que lo convocaran unas asociaciones sin identificar, lo que demuestra que ya sabían todo sobre el tema o directamente el happening lo han montado en Príncipe de Viana, porque en 2 horas no hay margen para estudiar bien si te sumas a un acto así- sus dirigentes se encargaron de hacerles aterrizar en la realidad, confirmando que acudirán a tan magno evento, urdido para dar cera al gobierno actual se mire por donde se mire. Y a mí eso me parece muy bien. Me refiero a que se monten eventos para dar cera al gobierno que sea, una actividad a defender, siempre y cuando quien lo organice lo haga con argumentos directos, dando la cara desde el primer momento y sin ocultarse y no con rodeos y máscaras y, por supuesto, sin mentiras grotescas y sin utilizar excusas emocionales tan potentes para muchos como puede ser una bandera que, les guste o no, es una bandera que es de todas y cada una de las personas que habitan en esta comunidad, aunque UPN y compañía pretendan apropiarse del uso de la misma, algo por otra parte habitual en los temas en los que hay banderas de por medio. Pues que el PSN esté de acuerdo con esto -defender algo que ni está siendo atacado ni lo va a ser- es la más evidente prueba de que en estos ya casi 2 años en el último cajón de la oposición no han variado ni un ápice su identificación casi absoluta con la práctica totalidad de las posiciones de UPN en cualesquier campo, ya sea económico, educativo, social, laboral, cultural o antropológico. A la vera de UPN se hundió el PSN y a su vera pretende remontar y dejar de ser el quinto partido. Una falta de imaginación y audacia políticas nada sorprendente.
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