Osasuna presentó ayer a su nuevo director deportivo, Braulio, el que se va a encargar -si la Junta Directiva no mete su nariz, como hizo con Caparrós sin que Vasiljevic cogiera la maleta, aunque luego nos enteramos que es imposible que cojas la maleta si tienes unas deudas enormes, con lo cual te conviertes en un temeroso rehén de tu situación y por tanto no haces bien tu trabajo- de fichar al entrenador para la temporada que viene y confeccionar la plantilla. Le deseo la mejor de las suertes, porque será la nuestra, pero, para empezar, comentarle que por aquí nos gusta bastante poco el personal que llega y nos cuenta que ha hecho “un enorme sacrificio económico” para venir aquí. Oiga, sacrificio económico hace el que no cobra ni 1.000 euros al mes o malvive con mucho menos que eso o mucha gente, usted a lo sumo habrá dejado de ingresar un porrón de pasta, pero eso, de ser así, suele ser elegante y educado callárselo, porque pareciera que ha venido aquí haciéndonos un favor a nosotros o a saber, así que si tanto es el sacrificio económico puede usted volverse por donde ha venido, que habrá otros muchos que ya harán encantados ese sacrificio económico que usted ha hecho. Eso, para que vaya captando que somos gente así callada y de no mucho hablar al principio y por eso precisamente los habladores que nos atiborran a topicazos nos cargan bastante la cabeza y más a estas alturas, porque viene usted a un club y a una comunidad con el culo ya muy pelado de aguantar a personal pirata, extraño, opaco y chulito, cuando no directamente delictivo. Usted habrá estado, como dijo, en el Valencia, como diciendo que eso sí que era presión, pero aquí no hay unos accionistas y sí una masa de socios muy atenta, unos medios también muy despiertos y bastante más rojillos que lo que sería usted en 100 vidas y pocas ganas de bobadas y bravuconadas. Por ubicarle, sin más. Suerte.
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