De igual modo que en el ayuntamiento de Pamplona aún están en proceso de ir solventando las diferencias que se han ido larvando en estos casi dos años de gobierno mancomunado incluso Geroa Bai, por fin, parece querer dirigir alguna concejalía, algo que era ilógico que no sucediera, en el Gobierno de Navarra se avecina la que puede ser la primera discrepancia seria, fuerte y sostenida en el tiempo de toda la legislatura. Porque las posturas de Geroa y Ayerdi y de Bildu, Podemos e IE con respecto al TAV son o eran bastante diferentes y bastante claras, así que la nueva oferta de convenio llegada desde Madrid va a suponer un notable esfuerzo de capacidad de llegar a acuerdos internos y ceder unos y otros. Pero, a la par que eso, el gobierno y Ayerdi deberían también explicarnos con sencillez, honestidad y como se suele decir para tontos qué es todo esto del TAV, de las prestaciones, de las capacidades, de los estándares y todas esas denominaciones que leemos en prensa pero que no acabamos de comprender, tal vez porque nadie se ha preocupado de darse cuenta de que hay una ciudadanía a la que ofrecer la información para que podamos hacernos una idea clara y exacta de qué suponen unas cosas y qué suponen otras, de qué supone optar por una cosa u optar por otra, sin demagogias previas, sin dirigir previamente la información: quién paga qué, cómo, cuándo, qué perdemos si no se instala tal, qué ganamos si se instala cuál, para qué, por qué. Lo lógico y normal cuando hablamos de una obra inmensa, con un gran coste económico, social y medioambiental y que está de capa caída en todo Europa. Eso por no hablar de que es muy complejo a estas alturas de la película fiarse de una sola palabra de lo que digan desde Madrid en este aspecto, puesto que los incumplimientos son palmarios. Mucho trabajo por delante para Ayerdi y para las bisagras del cuatripartito.