‘Ziztor Woman’
El primer tuit que me llegó me hizo creer que la organización de la manifestación había tenido a bien invitar al acto al ala más heavy de los picaos de San Vicente de la Sonsierra. Un examen más detenido de la figura femenina que aparecía en mi pantalla me hizo descubrir el tul rojo con la bandera de la comunidad y la máscara con la que cubría su rostro, más de practicante de lucha libre mejicana que de Sancho el Fuerte, el de las Navas. Alguien me advirtió del detalle de la txistorra con la que se castigaba la grupa, con lo que mi estupefacción se convirtió en admiración por la mujer: “hace falta tenerlos bien puestos para quedarse así con todos estos”. En mi roma cabeza no cabía otra posibilidad que la de una militante abertzale, tan aguerrida como imaginativa, en boicot activo contra la marcha. Y es que lo que el móvil me mostraba parecía la caricatura perfecta del homo navarrerus, alma en pena exiliada del poder, condenada a vagar en la oposición durante al menos una legislatura y a flagelarse la espalda con la vasco-navarra txistorra como expiación de los pecados cometidos durante los últimos 40 años. Sólo me hacía dudar la actitud de los manifestantes hacia la protagonista del día, más dubitativa que agresiva (serán mis prejuicios, pero a esta gente, últimamente tan airada, me cuesta imaginármela sobrada de sentido del humor). El domingo, el otro periódico de esta Comunidad ignoraba olímpicamente a la Ziztor Woman en las 127 páginas que dedicaba al acto. Éste medio, en cambio, la contaba entre los movilizados opositores al cuatripartito, algo que acabó por confirmar ayer: la perfomance en cuestión era, efectivamente, en apoyo de la mani, no en su contra. Debo de estar out. Leo las explicaciones de la artista y no entiendo nada.