Hace unas semanas leí que Parquenasa, que gestiona Sendaviva en Arguedas, iba a recibir un nuevo préstamo, esta vez de 2,5 millones, por parte de Sodena, empresa pública del Gobierno de Navarra y la única entidad de la empresa que gestiona el parque que mete dinero año tras año. Desde su inauguración en 2003, el Gobierno de Navarra ha inyectado vía Sodena 63 millones de euros en el parque. Lean de nuevo: 63 millones de euros. Los estudios que efectúa la propia empresa sobre retorno de las inversiones vía fiscal y vía ingresos en la zona son, junto al empleo generado, el clavo al que se agarra Ayerdi para continuar metiendo chorros de dinero a presión en la mencionada infraestructura, a fin de cuentas un parque de animales enteramente público pero con las manos libres para funcionar en el plano privado. Dinero público, funcionamiento independiente. Buen plan.

El domingo leí, mientras, que la entrada al pantano de Irabia-Selva del Irati desde Aezkoa no cuenta con puntos de información abiertos más que unos días en Semana Santa, 1 de mayo, San Isidro y en junio los fines de semana, de la misma manera que permanece cerrada la oficina de Turismo de Aribe por falta de dinero público. Pasan por Irabia unas 100.000 personas al año, muchas de las cuales no reciben información ni ayuda ninguna si van fuera de días muy concretos, de igual modo que en días de verano con mucha aglomeración en la entrada de Orbaitzeta no hay unos kilómetros antes- en Aribe, que lo hay, pero cerrado- un punto previo en el que avisar de la saturación existente y poder ofrecer alternativas por la zona, que las hay, muchas y tan atractivas o más que el pantano y su recorrido. No se trata de quitar de ninguna parte para poner en otra, pero sí de que se vea con claridad lo poquísimo con lo que se conformarían en algunas zonas y lo poquísimo que se apuesta por ellas, gobierne quien gobierne.