Bien, no hace falta explicar mucho las palabras que el martes pronunció uno de los organizadores de la manifestación contra el euskera. Pachi Mendiburu dijo, literalmente, que “pones el Modelo D en la Ribera y es una discriminación, porque ahí te quitas a los deficientes y te quitas a los inmigrantes y os quedáis los guays”. Se explican solas, son profundamente aberrantes y dicen mucho más de quien las dice que de lo que pretende atacar. Al Modelo D se puede apuntar -libremente- quien quiera, sea inmigrante o no, con problemas de aprendizaje o no, del mismo modo que en otros modelos, que se eligen libremente, y que cuentan con apoyo para alumnado especial. Ya digo que se valoran solas, porque imagino que esa idea xenófoba y enferma la traslada al resto de lugares, no solo a la Ribera. Bajo su prisma, los padres y madres elegirían el D o para unirse al País Vasco -cágate lorito-, o para ser funcionarios -paranoia muy creída por muchas y muchos, que hay que ser un idiota con ruedas para creer que unos padres y madres apunten a sus hijos a un modelo para ser funcionarios y además 20 años más tarde- o para quitarse “deficientes e inmigrantes y quedaros los guays”. Están taraos y para rematar faltan un poco al respeto a los que eligen el Modelo D. Todo en orden. No parecen haberse preocupado nunca estos por los y las niñas y niños con dificultades de aprendizaje -que los hay y bastantes- que de repente y sin casi escapatoria en muchas localidades y colegios se han encontrado con una imposición de las de verdad: el PAI. Sí, el PAI en todas partes y sus muchas horas en inglés son un auténtico escollo prácticamente insalvable para esas alumnas y alumnos, pero esto a Mendiburu y al resto les importa una higa, como no les importó a UPN, PPN y PSN: inglés como a las ocas y el que se descuelgue o no entienda nada le ponemos a dibujar y que se joda. De esto, ni mú.
- Multimedia
- Servicios
- Participación