El principal club deportivo de esta comunidad contestó el otro día a un medio de comunicación por qué una empresa de apuestas deportivas patrocinaba al equipo, una dinámica en la que han entrado otros muchos equipos de fútbol, estrellas deportivas y periodísticas y que han convertido a las apuestas deportivas en un nuevo y apabullante escenario. La ludopatía no se inventó ayer. No es un vicio, es un trastorno. Y en su modalidad de apuestas deportivas está calando entre gente muy joven, con el gancho de que están muy informados de deportes, lo que infla el ego si aciertan. Preguntado por el medio, Osasuna contestó: “Dado que no existía incompatibilidad con los estatutos del club, entendimos que estábamos ante una buena oportunidad comercial. Las casas de apuestas son el sector con diferencia que más apuesta por el fútbol (?), por lo que nosotros no podemos vivir de espaldas a ello”. Bueno, las casas de apuestas apuestan por el fútbol porque este arrastra a millones de personas y lo que invierte en publicidad y patrocinios lo recupera vía imagen, presencia, ir calando y así ir ampliando su número de clientes. En su derecho están. Pero estos clientes son personas de carne y hueso y algunos de ellos, por la propia naturaleza de la actividad que se anuncia, acabarán jodiendo sus vidas unos años o quizá para siempre. Pero, oye, los estatutos del club esto no lo recogen y como el presidente en la sombra, Fran Canal, se pegó 3 años sin lograr un patrocinador cómo vas a exigirle a él o a la junta directiva que vayan más allá de los estatutos del club si te caen unos cientos de miles de euros encima. Eso es de milindris. La Real Sociedad, mientras, está estudiando si acepta ser patrocinado por una casa de apuestas. Aquí, “no hubo debate interno”. A ver si acaba pronto esta época de la vida y dejamos de normalizar lo peligroso y dañino, eso que no viene “en los estatutos”.