El domingo pasado fue el Campeonato del Mundo de Ciclismo, en el que por vez primera en 14 años, un español, Alejandro Valverde, se hizo con la medalla de oro. Teledeporte, canal público, emitió la competición y su audiencia fue de 376.000 espectadores. A la misma hora, TVE-1 emitía una película alemana infumable que obtuvo un millón ciento treinta y siete mil espectadores. Si alguna mente privilegiada anuncia que el Mundial se va a dar en La 1 y efectivamente se da, esas 376.000 podrían haber sido cerca de 2 millones o más. No es una invención: las etapas de la Vuelta a España triplican su audiencia o la cuadruplican cuando se pasa de Teledeporte a La 1. Este año, la etapa con final en Los Lagos tuvo 2.178.000 espectadores. Poco después de que acabara el ciclismo, el equipo femenino de baloncesto de España ganó la medalla de bronce del Mundial ante Bélgica. Les vieron 403.000 personas, más incluso que el Mundial de Ciclismo masculino, mientras La 1 escupía otra película idiota que tuvo 1.078.000 espectadores. El día anterior, en la semifinal, la audiencia fue de 472.000 personas, más que en la pelea por el bronce. Hay 118.000 jugadoras de baloncesto federadas en España, es la 5ª federación tanto en hombres como en mujeres con más fichas, solo detrás de futbol, baloncesto, golf y montaña (todos ellos masculinos). Hay una presidenta del CSD, Rienda, y cualquiera con 2 dedos de frente sabe que el deporte femenino tiene muchas batallas por ganar pero que una de ellas es la de que se vea más, que niñas y niños y adultas y adultos vayamos conociendo aunque sea por campeonatos puntuales a la elite del deporte femenino, ya sea nacional o extranjera. Y qué mejor manera que mover las citas de más audiencia a tu cadena de más audiencia. Esos partidos en La 1 hubiesen tenido más de millón y medio de espectadores. No se hizo, se dejó en un canal temático. Mucho postureo.