Estimados vecinos de Alsasua: como bien sabréis, en breves fechas acudirá a vuestra localidad uno de los partidos que iba a regenerar la política, con su líder a la cabeza. La regeneración incluye la provocación, el desprecio y la confrontación, en un lugar que ve cómo por una lamentable y condenable agresión 10 jóvenes del pueblo están cumpliendo unas penas de cárcel bochornosas, indecentes y abominables. El objetivo de la visita de la banda de provocadores no es otro que buscar incidentes que poder ser vendidos en el exterior, en tanto en cuanto habrán tenido que mirar dónde cae Alsasua en el mapa. Desde mi cómoda posición, puesto que no van a venir a tocarme lo cojones directamente a mi casa como sí os sucede a vosotros, me tomo la licencia de apuntaros lo que haría yo, individualmente y como pueblo: recibirles como a unos héroes. Nada de eso de “el mejor desprecio es no hacer aprecio”, no, eso es dejarles ganar. Una obra de teatro. Hay que diseñar y organizar una obra de teatro, un happening, una performance, eso que llaman arte efímero. Nada de estética fiesta, ya sabéis de sobra a que me refiero. Fuera los colores fuertes, los tipos de letra duros y rectos. Rosas, pasteles, amarillos, verdes luminosos, letras redondeadas, americanos os recibimos con alegría, toda la zona por la que pasen alfombrada de pétalos, regalos, pompones, globos, niños vestidos de primera comunión de los Hollister, todo lo más pasteloso y denteroso que se os ocurra. Amor a raudales, ni una sola queja, ni un solo insulto, todo lo contrario. Tenéis tiempo, seguro que hay decenas de expertos y expertas en artes escénicas que se ofrecen a ayudaros desinteresadamente. ¿Quieren bronca? Dadles amor y azúcar hasta el empacho. Y unas lianas trepadoras para Pérez Nievas de regalo si me apuráis. Quedan dos semanas. Hacedles pasar el ridículo que merece su provocación. Gracias, ánimo.
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