¿Qué fue de la prima de riesgo?
el 24 de julio de 2012, mientras miles de navarros celebraban el comienzo de sus fiestas patronales, la prima de riesgo alcanzaba su máximo histórico: 638,4 puntos. Pese a la ingesta de alcohol, una encuesta a pie de calle hubiera puesto de manifiesto los conocimientos de economía de la población a esas alturas de crisis. En las sobremesas, la prima de riesgo era más recurrente en las conversaciones que los cotilleos del vecindario, y traer a colación al bono alemán, tan frecuente como hablar del tiempo. La prima de riesgo tocaba techo (llevaba tocando techo un día detrás de otro) mientras en la calle la plataforma antidesahucios paralizaba los casos más dramáticos y en el Parlamento Yolanda Barcina ya anunciaba una reforma fiscal de la que, a día de hoy, poco más sabemos que esa reunión de la Hacienda Foral con asesores en una cafetería de la capital. Por encima de la música de las charangas, la prima de riesgo era la principal melodía informativa de aquel verano; tan atentos estábamos a ella que otras cifras, a la larga bastante más comprometedoras por sus consecuencias, pasaban casi desapercibidas. Me refiero a los dineros de Osasuna; el día del pico de la prima, Miguel Archanco presumía de que su club se había ahorrado 4 millones de euros con las salida de Sergio, Lekic, Ricardo y Nekounam, además de ingresar otros 3 millones por la venta de Ibrahima. En total 7 millones de beneficio en las operaciones para un club cuyo equipo, esa misma tarde, ganaba en un partido amistoso por 2-1 al Eibar, que jugaba en Segunda B. Acojonante.
Casi dos años después la prima de riesgo ha salido "de la familia", en expresión de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, y hay más problemas, incluso donde antes ni los imaginábamos. Ya lo avisaba en una entrevista de esa misma fecha el músico Carlinhos Brown: "Si no vemos los problemas, estaremos enfermos". Pero es que vivíamos tan pendientes de la prima de riesgo...