Pasear por la Feria del Libro estos días, mirar los títulos, coger los libros, leer las contraportadas, elegir la que será una de las lecturas en las que sumergirte en verano es de alguna manera como la sensación de pasear al aire libre. El monte, un bosque, el río, el mar, son ese lugar en el que mejor puedes respirar y conectar con la naturaleza, detenerte y contemplar la vida, para desde allí seguir el camino que sea.

Un libro siempre es un soplo de aire fresco y una oportunidad de parar, de conectar con esas otras vidas que se nos abren en forma de historias por las que transitar página a página. Y mientras lees te evades de todo lo demás. Leer y respirar, que importantes son las dos cosas y como a veces las pasamos casi de largo, como si respirar solo fuera un gesto mecánico y como si leer fuera eso que nos han enseñado y no nos cuesta. Pero cuesta, como cuesta mirar y no conformarse solo con ver. Respirar para coger aire y leer para seguir aprendiendo. Porque la vida en semanas como esta que acaba de pasar es para muchas personas un duro aprendizaje. Hay tragedias que crees que solo pueden pasar en los libros, que eso que les ocurre a otros es un argumento de ficción de gran intensidad emocional.

Pero hay días que no lo es, que todo es real. Días en los que te golpea de pronto toda la dureza de una mala noticia, de la peor de las noticias, de la muerte de un ser querido, y en esos momentos, los abrazos y también las palabras son un fuerte agarre y un solido apoyo. Palabras que son las mismas que crean esos libros que nos permiten entrar en vidas ajenas y desde ellas volver a imaginar.

Paseando por los puestos de la Feria hay muchas opciones de lectura, cientos de buenos títulos que recomendar. Pero hay uno que hoy me parece especial. Las gratitudes de Delphine de Vigan. Un hermoso libro, pequeño en tamaño pero inmenso en la gran historia que cuenta. Un libro sobre la pérdida, sobre lo que se nos va, sobre esas personas tan importantes en nuestras vidas que de pronto nos dejan.

Un libro sobre las palabras y la importancia de agradecer, de ahí su título. Una novela que nos hace pensar en cuándo fue la última vez que dimos las gracias de verdad por algo. Realmente cada día tenemos razones para estar agradecidos a mucha gente y a muchas otras cosas, por ejemplo agradecidos de respirar y de estar, de vivir. Las gratitudes es un libro precioso, de agradecer, que pone luz incluso a los días más oscuros. Leer, respirar y agradecer, que importante son las tres, da igual el orden.