Lucios de primavera
ala serpiente de verano le ha nacido un serio competidor: el lucio de primavera. El manual de periodismo alternativo describe la serpiente de verano como ese género creado por la prensa para cubrir la falta de noticias gruesas con otras irrelevantes a las que les concede un exagerado protagonismo cuando la actualidad es anodina. Pertenecen a esa categoría la visión de ovnis, los casos paranormales, las leyendas urbanas y la aparición de animales extraordinarios, entre otros. También es cierto que el género ha caído en desuso porque los conflictos y tragedias del planeta no cierran por vacaciones, la corrupción y las componendas políticas no dan tregua y si no hay Tour hay Mundial y si no, Juegos Olímpicos. Pero entiendo que alguien se mosquee cuando lee que los del Noticias llevan a portada un caso de animales monstruosos que no habitan en el Tibet ni en el Amazonas sino aquí al lado; una de esas noticias que llama la atención el lector a primera vista, cuando lo que nos debe preocupar es el caso de Caja Navarra, la abdicación del Rey o el futuro de Osasuna.
Sin pistas del oso Camille ni nuevas aportaciones sobre los restos óseos de aquel enorme perro aparecido en Baztan, los lucios gigantescos del lago de Mendillorri amenazan con hacerle la competencia a Senda Viva, sobre todo si crece esa leyenda de que se comen los patos del estanque (el lucio tiene reputación de ser un pez de rapiña muy agresivo) o aparece por ahí alguien a quien casi le arrancan medio brazo cuando, ingenuo, "les estaba echando unas migas de pan cuando saltó de repente del agua, me amenazó con su enorme boca y me fui corriendo sin mirar atrás. No podría describirlo: era monstruoso. Desde ese día no he visto a mi perrito, que estaba conmigo al borde del lago?". Bien escrito y titulado, el género puede dar para mucho. Y hasta puede ser una oportunidad de negocio. En Escocia llevan cerca de 1.500 años viviendo del cuento del monstruo del lago Ness.