Síguenos en redes sociales:

Universos paralelos

Puestos a hacer un reality, cojan a los seis candidatos que acudieron ayer al primer debate de precampaña y pongan varias cámaras en su vida cotidiana. Sin guión ni dirección artística, sin más asesores que sus colaboradores cercanos, sin otro premio final que el de ganar las elecciones de mayo. De los mil formatos experimentados hasta la fecha, hay unos cuantos que sirven, por lo que no habría mucho que innovar. Que recuerde a bote pronto, por sus títulos algunos vendrían como anillo al dedo en la actual situación política de Navarra. Ahí van unas pocas referencias y pónganle detrás el nombre y apellidos del candidato: Operación Triunfo, Supervivientes, Tú sí que vales, Esta casa era una ruina, Acorralados, Confianza ciega, Cambio radical, El castillo de las mentes prodigiosas o Libertad vigilada. Todos han sido emitidos con mayor o menor éxito.

Como la realidad supera a la ficción, la ficción bebe de la realidad para armar sus productos audiovisuales. Y como en el sector está todo el campo trillado, alguna mente prodigiosa (bis) ha pensado que por qué no el encierro de Pamplona, como si esa carrera delante de unos cuchillos afilados fuera lo mismo que pescar en el Caribe sin caña. Me parece un exceso de frivolidad, una lectura ignorante del rito en un momento en el que la fiesta pasa por un serio conflicto de identidad de cara a los hábitos y actuaciones que se transmiten al exterior. Es fácil imaginar lo que sucedería si uno de esos concursantes provoca un montón, entorpece a un corredor experimentado o es causante de una cornada. ¿O es quizá eso lo que buscan los productores...?

A veces creo que vivimos en universos paralelos; que la vida insustancial de la hija de la Pantoja compite en interés mediático con los chanchullos de Rato; que el famoso león come gamba y su lacrimógena escenificación provoca más pucheros que la tragedia de cada día en las aguas del Mediterráneo. Hay siglos en los que pienso que, definitivamente, hemos perdido la cabeza.