Mucho miedo
Amí el discurso del miedo me da miedo. Barcina nos calentó ayer el desayuno desde la tele con el mismo mensaje apocalíptico que, según lectura de los dirigentes de UPN, fideliza al electorado del partido pero que como mucho, digo yo, solo ha detenido la sangría de pérdida de votos en esos menos veinte mil que delataron las urnas el pasado domingo. Analiza la expresidenta el mapa que pintan los pactos en Navarra y no encuentra mejor comparación que la Venezuela de Chaves, la Argentina de Perón y la Alemania de entreguerras que hinchó el músculo del emergente movimiento nazi. Le faltó hacer el símil con la dictadura de Bokassa, de quien cuentan que se comía a sus rivales políticos, o el régimen de los ayatolas. Cuando escucho a esta gente hablar así me parecen patéticos en la puesta en escena, perversos en el mensaje y malos perdedores en este juego democrático al que quieren apuntarse solo cuando el viento les sopla de espalda; de lo contrario, alertan de que el sistema está viciado.
Digo que me da miedo el discurso del miedo porque si me pongo a la altura de la diatriba catastrofista de Barcina -con apelaciones anteriores a que si Navarra desaparece, desaparece España, y hasta ese asalto a las tradiciones religiosas que augura Maya-, si hiciera mío su desvarío, me remontaría al año 1935 cuando con argumentos similares algunos navarros con ideas parecidas a las de la todavía dirigente de UPN peregrinaban a Estoril para animar los planes de golpe de estado de Sanjurjo y ya sabemos cómo acabó todo aquello. Pero claro, esa parte de la historia nunca le ha interesado recordarla (ya lo ha demostrado como presidenta del Gobierno de Navarra). Desde luego Barcina no habla ante los micrófonos como Chaves sino con la arrogancia de Queipo de Llano en los estudios de Radio Sevilla. Posiblemente todo esto no lo cuenta Zweig, autor de referencia de Barcina por lo escuchado, en sus libros. Esta gente no sabe perder, cree que el poder les corresponde por la gracia de Dios y con la colaboración de los poderes fácticos de esta tierra pondrán mil trampas al nuevo gobierno. Agitan el miedo y no hacen sino retratarse.