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El premio Rey de España

Me cuesta imaginar a Felipe VI leyendo un discurso en el que exalta la obra discográfica de Barricada, enfatiza sobre la aportación del grupo de la Chantrea a la historia del rock&roll y pone el acento en los mensajes que encierran letras de canciones como Oveja negra, No hay tregua o Barrio conflictivo, por poner tres ejemplos. Creo que Barricada ha estado por lo menos dos veces entre los finalistas que optaban al Premio Príncipe de Viana. No me invento nada si escribo que nadie pensaba que les otorgarían la distinción, aunque la fotografía de los monarcas flanqueando al Drogas y a sus compañeros de banda nos ponía los dientes largos pensando en la portada del periódico. No ha sido porque el grupo no contara con apoyos, popularidad y reconocimiento frente a otros galardonados que, perdón por la ignorancia, a la mayoría de los navarros no nos decían nada hasta que buceábamos en su biografía.

El Premio Príncipe de Viana es primo lejano del Príncipe de Asturias; casi diría que una imitación más lugareña aunque con la intención no tanto de ensalzar a las gentes de la cultura como la de acercar y hacer visibles a los Borbones en Navarra. Me indigna el interés que pone alguna clase política en estos pasamanos y lo poco que les conmueve el fomento y la promoción de la cultura (de toda la cultura, no solo de la oficial) el resto del año. Ya lo dijo ayer el premiado en esta edición, Ramón Andrés, cuando denunció “el desmantelamiento de la cultura” y lanzó un SOS que retumbó en las paredes de Leyre pero que no alteró ni una coma de los discursos del rey y de Barcina.

No voy a entrar en el debate sobre el cambio de formato y de denominación del premio, aunque no me parece mal la idea lanzada por Izquierda-Ezkerra. Así, por lo menos, Barricada tendrá el homenaje que se merece y se le adeuda, y hasta otros candidatos más locales y más folclóricos, como las hermanas Flamarique, eternas aspirantes, también reciban un reconocimiento oficial. Y todo ello sin tener que forzar a Felipe VI a disertar sobre los orígenes del rock urbano o de la huella indeleble de Raimundo Lanas en la jota. Aunque no dudo de que lo haría...