Carnavales y covid

01.02.2021 | 09:22

Esteban Aristegi lleva medio siglo participando en el carnaval de su pueblo, Lantz. Comenzó como txatxo, luego de Zaldiko y por último como Ziripot. Ahora, con 68 años, ayuda a las nuevas generaciones a organizar algo más que un festival, una tradición que se recuperó hace más de cincuenta años, que se ha celebrado hasta este año de forma ininterrumpida, y que se ha convertido en uno de los símbolos más potentes del carnaval rural en la cultura vasca.

Este mes Miel Otxin, el hombre de paja, no va a purgar sus males porque el covid le ha robado, desgraciadamente el protagonismo. El covid no es un muñeco grande, gordo y torpe, es un enemigo increíblemente astuto que huye de cualquier hoguera pero al que a la vez le gusta que la gente se encuentre y se divierta para colarse y hacer daño. Al igual que en Ituren y Zubieta, sin joaldkunak ni mozorroak, no habrá desayunos, comidas y cenas con los joaldun y amigos fuera de casa de los que "no me perdía uno", reconoce Javier Bereau, alcalde de Ituren. Las primeras fiestas del año en pueblos que asomaban de largos inviernos y en las que mandaba la improvisación y la alegría como terapia colectiva, con origen en ritos ancestrales para anunciarnos el despertar de la naturaleza y la llegada de la primavera, nos pillan en medio de una tercera ola de pandemia y con la esperanza puesta en las vacunas.

Este año manda la responsabilidad pero el espíritu del carnaval sigue teniendo sentido como lo tuvo durante siglos para nuestros antepasados que otorgaban a fuerzas sobrenaturales la llegada de plagas, sequía, pestes, hambre, enfermedades y muerte... y otros males, y la necesidad de establecer rituales para controlarlas. El sonido de los zanpanzares agitando sus cencerros resuena este mes de febrero en nuestros corazones con el deseo puesto en que 2022 sea un año limpio y puro. Las fechas de carnaval nos reconecta como seres humanos más que nunca con las fuerzas de la naturaleza, con la vida y la salud. Nuestro ritual esta vez consiste en permanecer unidos sin llegar a juntarnos, siendo fuertes como lo fueron nuestros ancestros que supieron cuidar de los suyos pero también de la madre tierra. También a San Blas este miércoles habrá que pedir que nos proteja de los males de garganta. Todo ayuda.