Editorial de diario de noticias

Reconducir los ‘ongi etorris’

La polémica por los recibimientos en espacios públicos a los presos que quedan en libertad parece ir encauzándose hacia la cordura en la búsqueda de fórmulas que no ofendan a las víctimas de ETA

10.02.2020 | 00:00

La polémica por los recibimientos en espacios públicos a los presos que quedan en libertad parece ir encauzándose hacia la cordura en la búsqueda de fórmulas no ofensivas.

tras la gran polvareda política y mediática levantada hace poco más de quince días por los recibimientos públicos que tuvieron lugar en Hernani y Oñati a los expresos de ETA José Javier Zabaleta Baldo y Xabier Ugarte después de haber permanecido largos años en prisión, y también por las reacciones de EH Bildu a las críticas por estos actos que objetivamente pueden ofender a las víctimas, las declaraciones de los últimos días tanto desde la izquierda abertzale como del entorno de los reclusos e incluso desde las víctimas parecen haber encauzado este espinoso asunto hacia la senda de la cordura, la reflexión y, es de esperar, a la reconducción. La izquierda abertzale se ha movido respecto a estos ongi etorris en un terreno resbaladizo, en el que ha reivindicado a un mismo tiempo lo que Arnaldo Otegi acuñó como el "derecho al abrazo" y ha intentado negar que se trate de homenajes y que se busque la ofensa o humillación de las víctimas, mientras ha desoído el clamor de las mismas mostrando una nula consideración. En los últimos días, sin embargo, y gracias en gran parte a la presión social y política, incluido el lehendakari Iñigo Urkullu y el Gobierno Vasco, algo ha cambiado. En cierta sintonía con lo que prácticamente desde el inicio de esta polémica planteó el Foro Social Permanente, tanto desde organizaciones en favor de los presos como Etxerat o Sare, como voces autorizadas de la izquierda abertzale como el propio Otegi o Miren Larrion han abogado por reflexionar respecto a si los ongi etorris pueden causar dolor en las víctimas y han instado a buscar fórmulas para realizar recibimientos a los reclusos que no ofendan ni a los damnificados por ETA ni a la propia sociedad. Así lo ha recalcado también el portavoz de Sare, Joseba Azkarraga, en las páginas de este periódico llamando a no incrementar el sufrimiento de las víctimas y también a la aplicación de la legislación penitenciaria que, mediante cambios de grado y permisos previos, permitirían a los presos pisar la calle antes de lograr su libertad plena. En todo caso, el camino no es ni abundar en actos de exaltación pública ni en prohibiciones o en la judicialización de los recibimientos, sino en su reconducción real mediante actos privados, sin la proyección y ocupación del espacio público que han tenido muchos de ellos. Cuestión de sentido común y de pura empatía.