Editorial

Serenidad, prudencia y vigilancia

01.03.2020 | 02:33

La aparición del primer caso positivo por coronavirus en Navarra no invalida el llamamiento a evitar el alarmismo ni tampoco a extremar el control y las medidas de prevención

Como era previsible y ya habían anunciado las autoridades sanitarias, el coronavirus ha llegado a Navarra. Una mujer de 39 años no originaria de Navarra y residente desde hace varios años en Pamplona, que permanece ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos es el primer caso positivo de coronavirus en Navarra en espera de confirmación por el Centro Nacional de Microbiologia. La mujer también han dado positivo con otras patologías asociadas, lo que podría explicar el cuadro de gravedad clínica de la paciente, que está en la UCI del Complejo Hospitalario de Navarra, y ya se han aplicado los protocolos previstos. Se trata del primer caso que ha dado positivo en las pruebas realizadas en la Comunidad foral, tras analizar 36 casos sospechosos que quedaron descartados. La constatación de que hay una persona infectada en la Comunidad Foral –en el Estado español se superan ya el medio centenar de casos– no invalida de ninguna manera los llamamientos a la prudencia y a evitar los alarmismos, sin que ello suponga tampoco la renuncia a la toma de medidas de prevención, la actuación sanitaria inmediata y eficaz en los casos sospechosos, el reforzamiento de estas medidas en los confirmados, el seguimiento y control exhaustivo sobre los entornos de estos pacientes infectados con el objetivo de evitar la expansión de la enfermedad y la información oficial puntual y rigurosa a la ciudadanía. Es decir, una vigilancia activa y protocolizada que ya se está desarrollando, de momento de manera eficaz, para evitar la propagación descontrolada del virus. Los protocolos activados por El Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea están funcionando y son básicos para la contención de la transmisión de la infección. Las autoridades sanitarias no se descartan que en los próximos días se detecten más casos dada la globalización de nuestra sociedad. Por ello, es necesario hacer un llamamiento al mantenimiento de la serenidad y la prudencia, sin alarmismos ni actitudes absurdas e ineficaces cercanas al pánico o la histeria, y a mantener una actitud vigilante extremando las medidas de prevención, fundamentalmente las normas básicas de higiene y evitar posibles contactos de riesgo. Nada, por otra parte, distinto a las medidas recomendadas para evitar cualquier otro tipo de contagio vírico, con la conciencia de que se trata de un virus contagioso de baja mortalidad pero que se extiende a nivel global.