Editorial

Un 8-M con mucha carga reivindicativa

09.03.2021 | 01:03

Las movilizaciones institucionales y sociales sacaron –con distancia– a la calle los retrocesos de la pandemia en empleo, violencia y corresponsabilidad, y la necesidad de reforzar los servicios públicos y las políticas de igualdad

Instituciones públicas, colectivos feministas y entidades sociales protagonizaron ayer un 8 de marzo atípico –en la distancia– pero con mayor complicidad que nunca entre las mujeres y con mayor carga reivindicativa si cabe tras un año de fuertes retrocesos en igualdad. Mujer tenía que ser, lema elegido por el Instituto Navarro para la Igualdad, ha querido reivindicar el papel y la contribución diaria de las mujeres que han trabajado en primera línea liderando servicios necesarios para sostener una sociedad en crisis. Sectores además como el trabajo doméstico o el de los cuidados en un 70% atendido por mujeres. Reconocimiento también al liderazgo de las mujeres en sectores o actividades invisibilizadas en el ámbito científico, cultural o rural. Precisamente la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural de Navarra Afammer recibía ayer el premio Berdinna de manos de la presidenta del Gobierno María Chivite, un homenaje a todas las mujeres que viven en el medio rural. "Sin mujeres no habrá futuro en nuestros pueblos", aseguraban ayer sus protagonistas, que reivindicaban los mismos servicios que gozan en el medio urbano. Servicios públicos, sociales y sanitarios, desbordados por la crisis y que hoy resultan más necesarios que nunca, acompañados de políticas firmes, también ante una violencia machista en auge. Sin olvidar que la pandemia ha castigado severamente a la mujer en forma de más desempleo (sectores feminizados como la hostelería y el comercio), precariedad (trabajadoras del hogar y de la dependencia), mayor brecha salarial, y ha devuelto a las tareas del hogar a muchas mujeres. El Parlamento foral abogaba ayer por fomentar la corresponsabilidad en los cuidados a lo que no ha contribuido el teletrabajo y su falta de regulación. También el Movimiento Feminista de Pamplona reconocía ayer ante las puertas del Ayuntamiento de Pamplona que de nada sirven los lazos morados si después se desmantelan servicios o privatizan recursos públicos (atención domiciliaria, precariedad en 0-3...). Por la tarde, se manifestaron Por una vida digna para todas. Por cierto los ataques al feminismo se han recrudecido este 8-M con plataformas "demonizadas" en muchas ciudades. La derecha frentista (y el auge de la ultraderecha), que prohíbe concentraciones en Madrid o revoca en Pamplona nuevas plazas de igualdad, olvida que en ciudades con comunidades fuertes y plurales, garantizando la libertad de expresión, servicios públicos de calidad y una movilidad amable y sostenible, las mujeres se mueven con mayor libertad. Y es la ciudad la que gana.